HACIA LA GLOBALIZACIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Las noticias nos muestran a un cantante de reggaetón ser recibido como un semi-dios en China, país donde ni siquiera se habla el español; a los periodistas que entrevistan a soldaditos del narco recibiendo cocaína en Rosario que viene desde Bolivia y cuyos consumidores finales están en Portugal; vemos cientos de documentales que hacen hincapié en los efectos nocivos de los gases invernaderos a nivel mundial; y así, podríamos seguir citando temas que tienen un mismo punto en común: la globalización.

Podríamos analizar todos los tópicos desde la economía al arte y encontraríamos que se han salido de la órbita de las naciones para pasar a ocupar un lugar a escala global pero, encontraríamos una excepción, la política y junto con ella los partidos políticos.

El único fenómeno que va contra la corriente de barrer fronteras y que por el contrario está enfrentando un resurgimiento de ideas nacionalistas es la política. Diariamente escuchamos a dirigentes que desde una óptica sesgada analizan solo la realidad de su país, en su afán de lograr lo mejor para sus ciudadanos; sin entender que la única forma de lograr avances en temas como la pobreza, la contaminación y el narcotráfico es la cooperación e integración entre Estados.

En un mundo donde ya no existe una línea divisoria entre países dominantes y sumisos sino por el contrario, una creciente interdependencia, existen pruebas fehacientes que en el intento de lograr soluciones aisladas, solo se han empeorado las cosas.

Si bien contamos con organismos internacionales a escala regional y mundial que buscan solucionar los grandes problemas del planeta, los mismos tienen una escasa representación de los partidos políticos, cuyos miembros en la mayoría de las democracias occidentales son los únicos legitimados a través del voto popular para ostentar cargos públicos dentro de las fronteras, aunque fuera de ellas,  son desplazados por la dedocracia de los Jefes de Estado de turno y por consiguiente, se cae en un vacio democrático para hablar de dichos organismos.

Es de destacar que entidades como la Unión Europea y el Mercosur tienen parlamentos donde reúnen a representantes elegidos directamente por los ciudadanos de los diferentes Estados partes, pero dentro de los mismos los partidos políticos han sido incapaces de lograr agruparse por ideologías para trascender sus fronteras. Además en el caso del Parlasur (órgano interno del Mercosur), las decisiones que se toman carecen de supranacionalidad, es decir, necesitan que los Estados miembros a través de sus legislaturas realicen una adecuación interna de las mismas, pero ello si desean realizarlo, ya que no es obligatorio.

Si bien, hemos tenido intentos como la internacional socialista, la unión internacional demócrata o los llamados partidos verdes (que se autoproclaman como partidos globales), la realidad es que no han logrado tener peso sobre las grandes decisiones mundiales; es en parte por ello, que los partidos políticos han perdido credibilidad y han sufrido un decaimiento en sus números de afiliados (aunque en muchos países esos números se dibujen producto del clientelismo); ya que quienes muestran interés por el bienestar social prefieren integrar organizaciones no gubernamentales como fundaciones y no espacios en franco decaimiento.

Urge la necesidad de plantearnos como sociedad que tan democráticos somos si los espacios internacionales (que cada vez cobran más importancia e influencia sobre el destino de todos los seres humanos), no son integrados democráticamente. Es de primordial interés que nuestros gobernantes no se cierren a la globalización y para ello la piedra fundamental es la refundación de los partidos políticos con programas que busquen las soluciones a los grandes problemas por medio de la integración de las naciones.