El arte del tempus

He aprendido a vivir con mi máscara:
ocultar las arrugas, las cruces, los fantasmas,
la mujer que encendió el fuego de mi agonía;
las cenizas de cada ilusión.

He aprendido la semejanza entre
amar la vida y hacer el amor,
pues te amo
y no dormís en mi cama;
te cubro con el manto de la distancia
y seguís desnuda.

He aprendido que, a veces,
la lluvia no te conmueve,
los llantos no son monedas,
lloro como hombre
y no volvés a mi lado,
estoy sentado en tu ausencia
y sigo de pie.

Las noches también me enseñaron
el arte del olvido:

enfrentar el espejo y desconocerme,
ser feliz con mis manos a pesar de sus víctimas.

He aprendido que
en realidad
no aprendí nada.