El caso de los columpios que se mueven solos

El viernes fui a visitar a mi amiga Vilma, que seguro muchos conocen. Ella es vidente, de esas que te miran y te dicen cosas que no podría saber nadie. A veces también vaticina algo relacionado con la persona que está viendo. Es discreta, no anda largando predicciones a los cuatro vientos, ni tampoco es de las que se arriesga a decir qué número va a salir en la Quiniela, pero se la banca. Si en una reunión uno la ve mirando fijo a alguien es porque algo vio, entiéndanse bien, algo que el resto de los mortales junto a ella no vemos ni imaginamos.

Un par de veces, charlando con ella, cuando se me quedaba mirando fijo, hasta que me acostumbré, sentía un frío que me corría por la espalda. Ahora ya directamente le pregunto qué está viendo y me tira alguna cosa que, crean o no, luego pasa. No sé si es sugestión, programación mental o cosa ´e mandinga, pero le pega.

Vuelvo al punto. El viernes fui a la casa de Vilma y la charla se nos fue, sin querer, hasta casi las doce de la noche. Cuestión, que ofrece llevarme a mi casa en su auto y al salir por la calle. pasamos por la plaza y me dice:

—¿Viste el columpio que se mueve solo?

—¿Dónde?

—¡Ahí, en la plaza!

Miro hacia la plaza y, no sé si por los nervios, no lograba localizar con la vista los columpios.

—¡Vamos a ver! —le digo.

—¡Ni en pedo! —me responde ella y agrega—: después te paso el video.

—¿Lo filmaste?

—¿Tas loca? Me lo pasaron por whatsapp. Dicen que es un fantasma.

—Pasamelo —le pido.

Me dio intriga que esas cosas en las que uno apenas cree, pasen tan cerquita, como si los fantasmas tuvieran zonas de circulación generalmente alejadas de donde uno está. Lo primero que uno piensa es que es mentira, que esos videos están alterados. Pero si la Vilma tenía cagaso de ir a mirar a la medianoche, desde el auto, si el columpio se movía, es porque la cosa no era joda. Después de todo, ella ve cosas que los demás no…, así que si no quería ir ni a ver, a mí me quedó la pica de que algo raro hay ahí.

Llegamos a mi casa, que está cerquita, y al entrar me voy directo a la compu a buscar el video. Al poner en el buscador: columpio que se mueve solo, encuentro varios casos. Uno en Santa Fe, otro en San Juan, otro en Neuquén, otro en Tigre y más abajo el de la plaza del Barrio Ferroviario. Al ver los videos me dio miedito, sobre todo porque se puede percibir la sensación de quienes filman el video cuando ven algo que, aunque esperaban ver, les sube la adrenalina porque no lo pueden explicar. En todos los casos, los youtubers se agitan, se ríen nerviosos, empiezan a decir cosas un poco ilógicas, como “’ahí está el fantasma, se está columpiando!”, y lo dicen sigilosamente, como para evitar que el tal fantasma pudiera escucharlos. Claro está que no se ve ningún fantasma, sólo se ve un columpio moverse solo al lado de otros que permanecen quietos, no hay viento, no se ve nadie pasando cerca. Un fenómeno sin explicación a primera vista, ni a segunda, ni a tercera. Pero los que filman siempre le atribuyen el movimiento a un fantasma que se ha sentado sobre la hamaca para divertirse un rato o para llamar la atención por alguna cosa.

En el caso del columpio de la ciudad de Farmat, en Santa Fe, los vecinos hasta sabían de quien era el fantasma: de un niño que había fallecido en el lugar mientras se construía la plaza y nunca se supo quien fue el responsable de esa muerte, por lo cual el alma en pena del niño vaga por el lugar desde entonces, hasta que encontró el columpio para hamacarse. El caso del columpio de Tigre es parecido: un niño que se ahogó en la zona parece que es el dueño del espíritu que se columpia, lo llamativo en este caso es que la hamaca se mueve a la misma hora en la que se produjo el accidente que terminó con la vida del niño. En el de Neuquén, poco más se dijo del tema. En San Juan no se sabe a qué se debe el fenómeno y en Maipú el caso es reciente así que nadie ha esbozado una posible explicación, si la hubiera. Lo llamativo en todos los casos, también hay en otros lados del mundo pero me centro en los de Argentina, es que después de que la noticia se difunde, no se sabe qué pasa. No encontré ningún artículo actual que informe si los columpios se siguen moviendo.  Sólo en el caso del columpio de Farmat, Santa Fe, pasó que lo robaron y lo pusieron a la venta en internet (desconozco si alguien lo compró), pero al poner otro columpio de reemplazo, la nueva hamaca volvió a moverse como la anterior.

 (Comentario al margen: estoy escribiendo este artículo de noche y ante cualquier ruido en el exterior de la casa que provoque que las gatas paren las orejas, siento la descarga de adrenalina que me afloja las piernas y agradezco haber regalado los columpios que tenía en el patio, porque con el nivel de sugestión que tengo seguro que estaría viendo alguna de las hamacas moviéndose).

Lo que a mí me provoca duda es por qué el columpio, y no la maroma, la calesita o el tobogán. Entonces me imagino la plaza, los juegos y su distribución. El columpio tiene algo que los demás no: cadenas. Y se me hiela la sangre, como decía mi abuela.

Si es verdad que los columpios son movidos por fantasmas que se hamacan en él, ciertamente debe tratarse de seres que ven en las cadenas algo a lo cual aferrarse, pienso. Siento miedo. Me convenzo de que no es racional, pero me pongo en la piel de un fantasma que vaga por este mundo con mi naturaleza incorpórea y me doy cuenta de que si pasara por una plaza, me apetecería una columpiada. Pero no por aferrarme a algo o por cierta predilección masoquista hacia las cadenas. Me doy cuenta de que si me sentara en la maroma necesitaría contrapeso, aunque sea de otro fantasma, para que la maroma igual no se levantara ni un milímetro, ya que los fantasmas no pesan. En el caso de la calesita, necesitaría alguien que la empujara, porque en ninguna plaza funciona el mecanismo para impulsarla, que de todas maneras requiere de una fuerza que los fantasmas no tienen, puesto que atraviesan paredes porque no podrían derribarlas. Finalmente pienso en el tobogán y la verdad es que es un vértigo sólo de bajada. El columpio las tiene todas: no necesita contrapeso, se impulsa apenas uno se sienta y es algo que va y viene sin demasiado esfuerzo.

Después de unos minutos, pienso en la posibilidad contraria. Si sólo hay un columpio que se mueve, quizás sea por una leve brisa y los fantasmas estén sentados en los que no se mueven ¿Por qué no? Sería una coartada muy inteligente. Todos mirando el columpio que se hamaca y los espíritus sentados ahí al lado divirtiéndose con los giles que miran donde no hay nada que ver. Tal nivel de sugestión les agarra a los curiosos, que no sienten la brisa, no ven las hojas moverse, ni siquiera piensan que en una zona sísmica, hasta un leve movimiento telúrico podría provocar el oscilar de una hamaca.

Quizás también son varios fantasmas, uno divertido y dos amargos, o dos que están charlando quietos y el otro que no para bola. Pura especulación.

Pasa por mi mente el concepto de “efecto mariposa”, que científicamente plantea que en una situación inicial de un sistema dinámico con dependencia sensitiva, ante ciertas circunstancias de la variable tiempo, una pequeña perturbación generará un efecto considerable a corto o mediano plazo, mediante un proceso de amplificación. En criollo, el ejemplo dado por Edward Norton Lorenz, meteorólogo, quien a grandes rasgos sostenía que el aleteo de una mariposa puede terminar provocando un tornado muy lejos de donde se encuentra el lepidóptero. Ejemplo un tanto exagerado pero gracias al cuál la teoría del caos y la definición de conjuntos dinámicos, conjuntos límite y conjuntos atractores, pudieron explicar matemáticamente el movimiento de un péndulo. También hay otra teoría científica relacionada, que se denomina “resonancia mecánica” y que explica que los columpios, como cualquier sistema mecánico, tienen frecuencias de resonancia pasibles de ser influidas por factores de entorno y posición, únicas para cada objeto, por lo cuál se entendería por que sólo uno de ellos se mueve. La resonancia mecánica explicó, aunque cueste creerlo, el colapso del Puente colgante de Tacoma Narrows (Washington) en 1940. No es que haya habido un tornado, no. No se necesita mucho viento para que el puente o cualquier objeto colgante (y por eso en la plaza no giran las calesitas solas ,ni tampoco se impulsan las maromas…, el objeto tiene que estar colgando) se mueva, sino sólo “el adecuado”.

Lamento destrozarles la fantasía paranormal y la fiebre por los fenómenos extraños, pero el movimiento de los columpios no responde a ningún fantasma, ni es culpa de una mariposa que aletea en Eugenio Bustos y cuyo efecto amplificador llega hasta Luzuriaga impactando directamente sobre el columpio del Barrio Ferroviario. Es más fácil explicarlo con el ejemplo del péndulo, tal el movimiento que, claramente se ve en los videos, realizan estas hamacas. La fórmula se las dejo para otro artículo en donde la Teoría del Caos será la protagonista de la historia.

La llamo a la Vilma, le explico mi razonamiento y ella me dice:

—Dejate de hablar huevadas…, yo he trabajado con el péndulo quieto y empieza a moverse con energía externa. Ese columpio no se mueve solo —afirma y continúa—: y no me vengas a explicar matemáticas, que yo de fantasmas conozco bien y a ese no lo quiero ni ir a ver, así que no debe ser de los más bonitos.

Chan.

Al final, uno siempre termina con la frase: creer o reventar…