Abraza a la soledad

A lo largo de nuestra vida nos sentiremos solos, a pesar de estar rodeado de familiares, amigos, pareja o en este enjambre de sociedad.  Deambularemos, buscando respuestas ajenas a nosotros, unas cuantas palabras que nos levanten el ánimo o que nos hagan sentir parte de algo y, al no encontrar ningún espejo, sentiremos la soledad.

En el día de hoy parecer una mala palabra, algo inconfesable, razón de asombro o una extrañeza. Pero está presente en todos lados: cuando hablamos con alguien y le presta más atención a su celular, cuando nos hablan y nuestro pensamiento se vuela, en las indirectas que nunca vuelven, en esa persona que te besa y no sentís que sea reciproco… y podría nombras mil ejemplos más.

Hoy estamos violentamente conectados, sin celular o computadora sos un marginal del mundo digital. Sobra la información y, para que no nos bombardee, nuestra percepción sólo capta las cosas que pensamos. La soledad se alimenta de todo, nacimos solos y moriremos de la misma manera. Lo que no quita que disfrutemos del crecimiento en soledad y, en gran parte, ahí radica nuestra autoestima.

En nuestra soledad alimentaremos nuestro ego, forma de vernos, reflexionaremos, mejoraremos el  lenguaje, conocimiento, forma de ser, el amor propio y, la más importante de todas, nuestra santa creatividad. El arte nace de esa necesidad de expresar aquello inefable que queremos transmitir, cuando alguien lo vea y le guste, sabremos que nuestra soledad es fiel a nosotros como que no nos sentimos tan solos en este vasto mundo.

Debés ser consciente que la soledad  tiene doble filo, decidí bien de qué la alimentás.

Así que abraza a la soledad, es sana, ya que en ella encontraras la respuesta que tanto buscás. No está en la gente, sino dentro de vos.