El Tortoni como Fluir de la Conciencia

No logro decidir si entrar en este café tan codiciado no se qué tiene de especial pero el hecho de que todo el mundo me lo recomiende me da rara espina una ferroquina Bisleri me tomaría sino fuera tan temprano los pibes de ahora piensan que el fernet lo inventaron ellos lo grande que se ve el cartel que dice Tortoni hace que la Academia Nacional de Tango parezca un garito a esa falda roja no debieran permitirle circular tan airosa por Avenida de Mayo provocando en los caballeros de a pie amnesia temporal de los compromisos tomados Dolina siempre cuenta en la radio lo mucho que extraña transmitir desde El Tortoni nueva debe ser la bocina de ese degenerado que parece que está apurado para ser viernes a la tarde como si tuviera algo que hacer la bici la tengo que comprar usada y mandarla a restaurar como hizo Benito para no tener que manejar más qué descuido me olvidé del cumpleaños de Benito y eso que siempre pone unas bebidas bárbaras en las fiestas que organiza cuando tenga una casa de fin de semana le voy a hacer una barra épica que va a ser la envidia de Benito y de muchos bares qué calor me está dando parado acá afuera odio las decoraciones navideñas no sé por qué pero las fiestas me torran quién me manda a hacer cola para tomar un café como si lo regalaran uy me quedo sin batería en el móvil justo ahora que tengo que mandarle una foto del feca a los chicos del Taller de Cuentos me toca entrar ojalá me ubiquen en la mesa al lado de aquel pintor que está trabajando en su obra acá mismo café no gracias me mira el Zorzal de fondo no puedo menos que ordenar una ginebra para el mal de amores como enseñaba el Ángel Gris qué curioso recordar a ese personaje justo en este lugar de culto relojeo una vez más el famoso garito para comprobar que si yo lo manejara le metería al menos diez mesas más doscientos mangos por una ginebra con maní con esos números no hacen falta más mesas me quedé colgado pensando en aquella falda roja acá tenés trescientos pesos Juan Carlos guardate el cambio no quiero vivir triste como un contador prefiero morir estoico como un derrochero qué suerte que refrescó un poco acá afuera me voy a fumar orondo un armado para esperar el remis que pedí hace cinco minutos nada de ahorrar y tomar el bondi ya me siento distinto un hombre nuevo otra vez la de la falda roja debe trabajar por acá uy rojo también estaba el semáforo rojo es el charco que veo con el único ojo que me queda abierto por el tamaño de las ruedas debo estar debajo de un colectivo la imagen de la muchacha de rojo se esfuma entre el humo tenue del armado y una bocina aturdidora me voy con la conciencia contenta.