Carta a Francisco

Papa Francisco

Por estas horas debe estar camino a Perú, país al que quiero muchísimo y visito constantemente hace más de veinte años. Aprovecho mi conocimiento en este país andino para darle un consejo, preste atención, mucha atención, porque si lo hace podría aprender algo en los próximos días.

Ese país al que se dirige es un ejemplo en la región. Ese país de mil climas, gente amable y cultura milenaria ha disminuido la pobreza a la mitad en un periodo de 10 años. Ese país cuya tierra besará al bajar del avión ha crecido a tasas del 7% promedio en los últimos quince años. Ese país de mil colores hoy tiene la moneda más fuerte del continente.

¿Qué milagro fue el que obró su dios para que millones de personas dejen la pobreza y tengan una vida prospera y digna? Ninguno, su dios no tuvo parte en este milagro, este fue un milagro de los hombres y del intercambio pacífico entre ellos para vivir y progresar, lo que hizo este milagro en el hermoso Perú fue el comercio y su tan aborrecido liberalismo económico.

Ese liberalismo económico que usted dice que mata, en ese país ha salvado de miles de personas. Irónicamente lo que mató miles de personas en Perú fue un conocido suyo, ese que según usted obra igual que los verdaderos cristianos, el comunismo. Fueron estos delincuentes armados de Sendero Luminoso, ELN, MIR y otros psicopatas que usurpándose el nombre del pueblo llevaron sangre y muerte a los más desprotegidos de Perú, esos con los que con su afilado ojo para el marketing aprendido en su tierra natal justicialista se sacará algunas fotos. Esos “desprotegidos” que los progresistas, usted incluido, llaman pueblos originarios y que ellos mismos se llaman cholos. Irá con ese aire de superioridad bendiciendo al “buen salvaje”, esos buenos salvajes que no tienen necesidad de ser salvados por su dios o su institución, ya que ellos mismos se están salvando mediante el esfuerzo, el comercio y el trabajo duro. Fue esto lo que hizo que la definición de cholo, condición antes vergonzante sea hoy símbolo de orgullo, el “cholo power”, termino que se usa para describir el progreso y pujanza de los peruanos cuya sangre tiene raíces antes a que su perversa institución llegue a esas tierras fue erguida a fuerza comercio y capitalismo. Ese malvado capitalismo les ha dado a estos pueblos castigados, asesinados y bastardeados por su institución religiosa lo que ningún Pontifex Maximus de la Santa Iglesia Católica jamás les dio, dignidad y progreso.

Ese capitalismo que saca gente de la pobreza no fue algo impuesto por ninguna potencia extranjera o sistema conspirativo, sino que siempre estuvo ahí. Cuenta la leyenda que cuando Milton Friedman viajó a Perú en los años 80s sus huéspedes trataban de ocultarle la informalidad comercial y caos reinante de vendedores ambulantes, comida callejera y transportes improvisados típicos de Lima, pero Milton entre más veía más fascinado estaba. Sus huéspedes pensaron que era por el carácter “pintoresco” que algunos extranjeros suelen dar a este caos, a lo que el respondió “esto es hermoso, esto es comercio en estado puro, esto es potencial, esto es Londres de hace dos siglos…son un pueblo de comercio, solo hay que dejar actuar al mercado”….

Se que los papas no hacen sus compras, pero vaya en carácter de turista, acérquese a cualquier mercado en Perú, verá como verduras y frutas de una variedad infinita, bienes y servicios de todo tipo son comerciados con una eficiencia que darían envidia a cualquier mercado de capitales de una capital europea. Lo invito a un mercado porque se que tiene cierta aversión por los empresarios capitalistas, pero en caso que pueda hacer de lado esta antipatía le puedo presentar una gran variedad de hombres de negocios de ese país, donde vienen en todo tipo de tamaños, colores y etnias.

Pancho, solo espero que su paso por Perú sea tan efímero como lo fue por el otro bastión del liberalismo de este continente, Chile, pero que esta vez baje de su pededstal de soberbia disfrazada de falsa humildad y se tome el tiempo para ver y estudiar, y que aprenda, ya que usted y su vetusta institución religiosa tienen mucho para ilustrarse en ese país en el cual el progreso llegó gracias a sus enemigos.