¿Cúal es la diferencia entre el socialismo y el capitalismo?

Cuando el banco de Londres hizo el primer balance comercial del mundo—lo que luego se llamó PBI—, a principios del siglo XIX, calculó que China e India producían la mitad de la riqueza del mundo. A finales del mismo siglo, luego de las guerras del Opio, las invasiones francesas a Indochina, la creación del Taj Británico, ambos países en conjunto producían solamente el 2 por ciento de la riqueza mundial.

El colonialismo europeo en Asia fue unos de los peores males de la historia. Logró que China, al independizarse, quedara en la ruina no sólo material sino institucional, cultural y económica. Los ingleses destruyeron cada vestigio de progreso que encontraron en pie, mandando a China, y otros tantos paises, directo al medioevo.

El gigante asiático pasó a ser, luego de expulsar a los ingleses, un país comunista casi al instante. La mala situación económica y la falta de un nivel en las instituciones necesarios para alcanzar una economía capitalista terminaron por desembocar en una guerra civil, en donde ganó el partido rojo.

Quien tomó las riendas del gobierno fue un señor llamado Mao Zedong. Aquel hombrecito introdujo las reformas para transformar a China en un país comunista: abolió la propiedad privada, implementó el partido único, intervino por medio del estado en la economía, prohibió la libertad de expresión, impuso el ateísmo y persiguió cultos religiosos.

Deng Xiaoping fue su sucesor, unos de los tantos perseguidos político durante la presidencia de Mao.

Deng obtuvo la presidencia en una China aún más devastada que en los tiempos coloniales. China era la quintaesencia del comunismo en el mundo, llena de miseria y represión. Un gran país, que alguna vez supo conocer la grandeza, devenido a un país africano.

Deng tenía que encaminar a su país hacia una economía capitalista, lograr un bienestar en su sociedad. Pero, además, tenía que ser inteligente y buscar la manera de convencer a la cúpula comunista —que hasta hacía pocos años estaba con Mao— para acompañarlo en el viraje y no ser derrocado a los pocos años de empezar a implementar las reformas. Una tarea difícil, pero no imposible.

¿Qué podía hacer un hombre que, según se dice, nunca terminó la escuela primaria, para cambiar la realidad de un país devastado por el colonialismo y el comunismo?

Deng no tenía conocimientos académicos, nunca fue un teórico ni una persona carismática. Era un hombre pequeñito, las personas lo miraban desde arriba cuando le hablaban. Pero era un hombre convencido de poder sacar a su país adelante. Necesitaba, eso sí, un plan perfecto para no ser derrocado y lograr consolidar una política de estado incluso luego de su muerte.

Deng sólo quiso juntarse con una persona el primer día de mandato, decisión curiosa para el resto de la comitiva, pues generalmente se hacían reuniones con todos los ministros y se intentaba coordinar todo el aparato del estado a la misma vez.

Pero Deng sólo llamó al ministro de agricultura a su despacho, y se quedó hablando toda la noche con él. Al día siguiente, al ser informado sobre cuales eran leyes agrícolas del país, Deng puso en marcha un pequeño experimento que cambiaría el curso de la historia. Firmó un decreto para hacer una prueba con un pequeño pueblo rural del interior de China. Sólo en ese poblado iban a cambiar las leyes que regían en todo el país, según la ley de Deng, siendo la única excepción a la economía de toda China.

¿Cómo eran las leyes económicas por ese entonces en China? Por aquella época cada productor de cualquier bien, retenía una unidad del bien producido por él, y los demás bienes producidos, tenía que cederlos al estado. Ejemplo: si vos eras tambero, tu primer tambo de leche era para vos y todo los tambos que producías luego, te lo quitaba el estado para distribuirlo en la sociedad.

Siguiendo con el ejemplo ¿cuántos tambos de leche producía en un día cualquiera un productor?: cada trabajador producía en promedio 1 tambo de leche por jornada laboral.

La ley que firmó Deng daba vuelta la lógica económica del momento, de modo que el primer tambo de leche se lo iba a quedar el estado chino y lo demás, serían propiedad del productor.

¿Cuántos tambos de leche imaginás que produjo cada tambero en ese pueblo al mes de haber implementado dicha reforma?: cada tambero produjo siete tambos de leche promedio por día.

Pero no sólo se benefició al dueño del producto. El vecino, dueño de un rebaño de ovejas, por ejemplo, también aumentó su producción, por ende, podía intercambiar los dos productos sobrantes con el vecino.

Así fue como el experimento de Deng le demostró a la comitiva del partido comunista el camino a tomar. Pero a diferencia de otros países, que desmontaron el sistema comunista de un dia a otro, los chinos lo hicieron paulatino.

Las leyes comunistas siguieron rigiendo en todo el país pero fueron suplantadas de a poco por las normas de libre mercado, región por región. Estas regiones se llaman “zonas especiales”, existiendo al día de hoy, razón por la que China sigue manteniendo formalmente el estatus de país comunista.

Quizás esta historia te puede parecer muy básica, un cuento de niños, y hasta te puede parecer ilógico que  los gobiernos no se dieran cuenta de semejante obviedad, pero imaginá que era la década de los setenta, cuando casi la mitad del mundo vivía bajo un estado socialista, por lo que no se puede echar la culpa a nadie. Lo que es curioso es que aún hoy, escuchamos a personas de traje exigiendo socialismo para salir de la pobreza- Es decir que, aún hoy, hay quienes no entienden este cuentito de niños.