El espía

Durante la noche se oculta en las sombras y se mueve sigiloso. Trepa las medianeras, corre por los techos es el rey del parkour. La Luna es la única que parece notar su presencia y alumbra sus recorridos.

Se divierte observando a los perros asaltando los basureros y peleando por pañales usados. Su pasatiempo favorito es aquel edificio. Espía todas y cada una de sus ventanas.

En el 2do piso vive una pareja jóven pero arrutinada. Se entretiene mirando el sexo por reglamento.

Debajo está la solterona Sofía que por estas horas ya ha bautizado mil veces a su vibrador y reniega doblemente primero por los sonidos indecorosos de la pareja de arriba. Los sospecha felices, los envidia. Segundo, por haberse quedado sin pilas en su juguete y a estas horas.

Arriba de la pareja vive Roberto, playboy, galán maduro que se cansa de llevar señoritas a toda hora. Disfruta cada orgasmo, cada grito, cada ruido que lo haga quedar como una máquina sexual frente a sus vecinos. El viagra ha sido un gran aliado. Llora en silencio cuando está solo mientras cambia las sábanas.

Nuestro espía salta cuando se aburre hasta el 5to allí está el gordito contable, formalito y siempre sólo mirando porno fantaseando con cuerpos perfectos. En el mismo piso en la ventana de al lado una pareja de viejitos termina una partida de dominó.

En el 6to Manuela… ahh la bella Manuela, modelo y promotora acaba de vomitar su cena. Encrema su cuerpo, su rostro con quién sabe que tipo de productos y se dispone a dormir e intentará soñar que brilla en las pasarelas de Europa.

El último piso es el 7, ahí estoy yo sentado escribiendo una historia, quizás sea ésta. Prendo un cigarrillo, giro a mirar la luna y nos vemos. Me mira desafiante y salta a la terraza. Allí comienza el juego de seducción con su amada de turno.

Emitiendo sonidos extremadamente desagradables al oído humano, todo el edificio lo odia.

¡¡Maldito Gato!!