Ira adolescente

Fui adolescente en los 90s, ese momento en el que el mundo cambió para siempre… una generación en teoría cínica, abúlica e individualista…una generación que costaba clasificar.

La adolescencia esa etapa totalmente autodestructiva de la vida en la que uno destruye al niño que fuimos y combate al adulto que no queremos ser. Esa etapa en la que uno se enfrenta a todos y a todo sin saber porque. Es esa etapa en la que nos transformamos en Holden Caufield, el personaje principal de El Guardián en el Centeno. Amamos, odiamos, rechazamos o aceptamos con todo nuestro ser.

Pero las generaciones anteriores la tuvieron fácil..porque la clave de la adolescencia es revelarse..y para las generaciones anteriores le fue fácil rebelarse contra padres conservadores, contra los militares, contra Vietnam….pero en un mundo de padres progresistas y comprensivos, democracia y relativo progreso uno solo le queda una sola opción…rebelarse contra TODO….esta magna tarea no es sencilla…en una generación sin lideres un compositor y guitarrista expresaba con crudeza y violencia lo que muchos sentíamos…

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Kurt Cobain fue el líder tácito de los enojados que no tenían líderes ni los querían. Solo Cobain con su capacidad, poesia, enojo e ira podía aplacar el pop buenista y superficial reinante en los 80s. El 12 de Enero de 1992 Nirvana saca el que creo que fue último hito significativo y trascendental en la historia del Rock…Nevermind…un monstruo capaz de llevarse al Pop y el Glam reinantes puestos de un solo saque. A 5 meses del debut de “Nevermind” Nirvana sobrepasaba a Michael Jackson del Número 1 de ventas y así sentenció a Kurt Cobain al Status de Genio e ícono música. A la vez, indirectamente, lo catapultó a ser la figura y reflejo de una generación que no encajaba y era erróneamente mostrada por los medios y el arte.

“Desear ser otra persona es un desperdicio de la persona que eres.”

– Kurt Cobain

En el cine vimos una edulcorada Reality Bites (con su horrible traducción al español Generación X) en el que un grupo de adolescentes tardíos trata de encontrar en un mundo incompatible a ellos su lugar, a pesar de sus buenas intenciones el “The Breakfast Club” de nuestra generación es arruinado por una saturación de situaciones forzadas que quieren hacerlo un film que represente una época, lo abúlico, la rebeldía contra no se sabe que, el sida, la sexualidad, etc…el film termina siendo un engendro mediocre al que muchos erróneamente indican como la representación de una generación. Pero fue Cobain quien a través de su desgarradora pasión plasmó la angustia adolescente global de esa época en arte…sin edulcorantes…sin filtros. Su piedra angular fue Smells Like Teen Spirit, que sumada a otros iconos como Come as you are, Something in the Way, Lithium (famoso antidepresivo) más los posteriores All Apologies, Rape Me y Serve the Servants transmite más con solo los títulos que la película completa. Recién dos años después de la muerte de Kurt Cobain se puede llegar a ver otro ícono generacional acorde con el libro The Fight Club de Chuck Palahniuk

“Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados.”

– The Fight Club

El 20 de febrero de 2017 Kurt Cobain hubiera cumplido 50 años… su obra, vida y muerte fueron un catalizador para mi generación…muchos de las huestes por las que se canalizaba su ira y la hacían parte de ellos le estaremos eternamente agradecidos… definitivamente no nos transformamos en los adultos que no queríamos ser.