En la mesa no se envejece

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por Vito Pallotti

Es bastante curioso observar cómo, a veces, las mismas palabras pueden adquirir un significado exactamente contrario del que tenían en su origen.

Un ejemplo: el dicho popular: “En la mesa no se envejece”.

Su significado actual es el siguiente: durante la comida no se siente el peso de los años, no se piensa en la muerte, se goza la vida.

Totó, en la película “Miseria y nobleza” (que aconsejo ver) dice, después de haber comido bien (cosa que no le ocurría frecuentemente): “a tavola non s’invecchia”.

Quien lo escucha se ríe y aprueba, atribuyendo a la frase su sentido actual: optimista.

Pero, en realidad, tal frase tenía, originariamente, otro significado, muy pesimista. Significaba que el abuso de los placeres de la mesa, abreviaban la vida.

Probablemente esta expresión nace durante el Imperio Romano, a causa de los excesos que algunos hacían, comiendo desmedidamente.

Hay otro episodio significativo que podemos considerar una leyenda pero confirma tal opinión.

El Rey Teodorico, que mandaba en Verona tenía un acérrimo enemigo, Odoacre, Rey de los ostrogodos. Tendiéndole una trampa lo invita a cenar y, durante la cena, lo hace matar por un siervo con una puñalada en la espalda.

Algunos cuentan que su comentario inmediato fue: “a tavola non s’invecchia”.

Yo no creo que Teodorico poseía la suficiente “ironía”, como para decir tal frase, pero el significado es conforme a lo dicho anteriormente.

¿A qué conclusión quiero llegar?

A ninguna. Simplemente deseo citar un aforisma de Oscar Wilde: “Amo mucho hablar de nada… es el único argumento del cual sé todo”.

Pero subrayar que su “nada” está, en realidad, repleta de todo y se puede comparar al más duro granito.

Termino con un consejo: poner siempre en “duda” todo y no aceptar, a priori, afirmaciones que no tienen un fundamento probable.