Algo en qué creer

creer-5

Elon Musk

Elon Musk es un tipo brillante, un genio. A los 10 años compró una computadora Commodore, aprendió a programar por su cuenta, y a los 12 años vendió su primer programa, un juego llamado Blastar, en u$s 500.- Hoy es dueño de Tesla Motors, empresa de autos eléctricos, de Space X, empresa que desarrolla el lanzamientos de cohetes, entre otras cosas, y fue uno de los creadores de Paypal. Elon Musk cree que el mundo no existe, sino que somos una simulación computarizada de una mente superior, entiéndase una inteligencia extraterrestre. Lo cree de verdad. Pero además no es el único. Raymond Kurzweil,  especialista en Ciencias de la computación e Inteligencia artificial piensa lo mismo.

El filósofo sueco transhumanista Nick Bostrom elaboró tres silogismos posibles para este razonamiento: A- Las civilizaciones inteligentes nunca llegan a desarrollarse a un nivel tan elevado como para producir estas simulaciones, porque quizás se erradican a sí mismas de la faz de la tierra. B-Una civilización llegó a tener la capacidad para hacer estas simulaciones, pero por alguna razón decidió no realizarlas. C-Hay una probabilidad abrumadora de que estemos viviendo en una simulación.

Podríamos creer que hasta acá llega esto, pero George Smoot, astrofísico ganador del premio Nobel de Física en 2006, se tomó el tiempo para pensar en esto y concluir que entre las opciones de Bostrom no hay razones sólidas para creer en A y B. O sea, Smoot también cree que estamos viviendo una simulación.

Una de las maneras para comprobarlo, dicen los partidarios de esta idea, es encontrando fallas en el sistema. Uno de los que apoyaron esta idea (desde ya que se la tomaron muy en serio) fue uno de los padres de las Ciencias de la computación, cofundador del laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT, el fallecido científico Marvin Minsky, que decía que probablemente se podía encontrar la falla en el redondeo de cifras, como pasa en las computadoras debido a sus limitaciones obvias.

El físico y cosmólogo del MIT Alan Guth, por otra parte, cree que el Big Bang fue producido de manera artificial por una inteligencia superior, por lo que el mundo sí sería real, aunque el Big Bang no sería de la naturaleza sino la gesta de un ser extraterrestre. No sé si habrá desarrollado una teoría sobre el antes del Big Bang, pero uno supondría que ese ser extraterrestre sería el resultado de otro Big Bang creado por otro ser extraterrestre y todo así.

Al final estas teorías no dejan de ser credos. Credos como los que Arnold Toynbee definía cuando hablaba de las culturas como la occidental y el capitalismo. Credos, sistemas en los que la fe en determinadas creencias es insustituible. Credos como el católico, el judío o el musulmán. Creencias, sistemas para establecer un conjunto de principios en los que creer.

Todos creemos en algo. Sin embargo, tomar la teoría de ser pensados por otra persona como en Las Ruinas Circulares de Borges como algo concreto y real me llevó a pensar en qué cosa sería más difícil: pensar en esta idea transhumanista de ser proyectados por un extraterrestre, o pensar en un Dios Creador de los hombres.

La idea de una inteligencia superior proyectando un mundo en donde nosotros interactuamos es tan compleja y arbitraria que me obliga a preguntarme por qué no aplican la teoría de la Navaja de Ockham y se deciden por la teoría más sencilla. La idea de un Dios Creador tampoco es sencilla, pero tiene más respuestas que una proyección de un ser superior que nos imagina. Todo esto no habría trascendido de no estar siendo analizado por mentes privilegiadas de nuestro tiempo. ¿Eso le da base para una filosofía completa? Ninguno es por sí mismo más filósofo que un monaguillo de barrio, pero sí son destacadamente más inteligentes.

Lo que me termino preguntando es si la búsqueda espiritual es sobre Dios, sobre un tipo de dios, o sobre un esquema teológico más conveniente. Porque algunos creen en que hay buenos y malos, otros creen en un Dios Creador, o en un Dios Juez, otros en un marciano ultra inteligente que nos proyecta, o en una energía planetaria o universal, en el poder de la mente…, pero todos creemos en algo.

Me pregunto si estos nuevos sacerdotes de estas modernas creencias se resistirán a la tentación de conformar una religión, o cuál será nuestra correspondencia para con este ser de inteligencia suprema que nos proyecta, creador de nosotros y nuestro mundo. De lo que estoy seguro es que en poco tiempo tendremos al alcance de nuestras manos el compendio teológico de sus creencias compuesto a lo largo de sus fastuosas misas.