Peronismo cuántico

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En 2015 Stephen Hawking, Steve Wozniak y Elon Musk junto a una serie de científicos y referentes tecnológicos presentaron la carta abierta “Regeneración” en la cual indicaban los peligros que podría significar el advenimiento de la Inteligencia Artificial. Yo no creo en dicho peligro, en el peor de los casos crearemos una relación simbiótica con las computadoras, pero dudo que nos destruyan, aunque como siempre la posibilidad está. Particularmente si el mundo baja la guardia y deja temas cruciales en manos de argentinos. Ya les metimos un peronista en el vaticano. El verdadero alcance de esta atrocidad todavía no los sabemos, pero si por esas casualidades ponemos solo una pizca de peronismo en la inteligencia artificial podemos ser causantes del fin de los tiempos.

No cabe dudas que la posibilidad de crear un ser pensante y consiente de si mismo sería el logro más grande de la humanidad, transformándonos en una especie de semidios, y como toda deidad vanidosa crearemos a nuestro discípulo evolutivo a nuestra imagen y semejanza. De ahí es que uno de los tests más famosos a aplicarle a la inteligencia artificial es el Test de Turing, en él se prueba la capacidad del sistema en imitar a un humano. En caso de que no se pueda identificar al interlocutor humano del artificial se considera que ha pasado el test (the imitation game).

Algunas de las pruebas de AI han sido un poco preocupantes para los científicos ya que las redes neuronales que se han puesto a aprender de la sociedad mediante la red se han transformado en seres despreciables, racistas y violentos, como lo fueron el caso Tay de Microsoft, o han dado respuestas de por más preocupantes como en el experimento llevado a cabo por el Dr. Oriol Vinyals de Google. En los casos dichos previamente al sistema se le ha dejado aprender de una serie de páginas limitadas y chats de terceros en los cuales mediante el análisis autónomo el sistema llega a sus propias conclusiones para dar sus respuestas a las preguntas que le hacen los humanos. Por lo tanto, lo que le mostramos al sistema es fundamental para crear la base moral de la inteligencia artificial. El que un sistema de AI sea xenófobo o racista es tan burdo que ha hecho saltar la alarma de forma prematura y los técnicos se ponen a ver líneas de código mientras se preguntan ¿Qué hicimos mal? El gran error que podría cometer la humanidad es que el sistema nos haga creer que su causa es buena y que solo quiera beneficiar a los débiles y desprotegidos mientras gana tiempo para beneficiarse solamente ella, o sea, que se haga peronista.

Yo pensé hasta hace poco que hacer la base del sistema de pensamiento de la inteligencia artificial con una base justicialista sería técnicamente imposible debido a que la incongruencias e inconsistencias naturales al peronismo serían imposibles de analizar por el frío silicio. En su lógica binaria de 0 o 1 no aceptaría como base que algo sea progresista y nacionalista al mismo tiempo, que sea proteccionista y liberal al mismo tiempo, o que sea de izquierda y derecha al mismo tiempo. En resumen, la naturaleza contradictoria del peronismo podrá arraigarse en los maleables y complejos cerebros humanos pero no podría ser una base válida para la inteligencia artificial. Al tal punto exploré esta base no-lógica del justicialismo en el libro El Imperio de los Tecnoperones que durante la batalla final contra las maquinas la resistencia humana introduce un virus de sindicalización peronista en la red de los robots, lo que los hace trabajar de forma ineficiente dándole una ventaja bélica a los seres humanos salvándonos de la extinción.

Cuando escribí la novela todavía no leía de los avances de Google en la computación cuántica, en dicha novísima rama de la informática los semiconductores cercanos al cero absoluto pueden dar dos estados 0 y 1 al mismo tiempo, o sea, la computadora da estados opuestos de forma simultanea sin ninguna contradicción. Mi gran error fue pensar que el peronismo era contradictorio, nunca pensé que el peronismo funciona a nivel subatómico. Si el peronismo es puesto en un computador cuántico será el fin de los tiempos como los conocemos.