Catarsistema naufragando

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Y si se ahoga, muera, por lo menos, sabiendo que se dirigía a la playa.
Fahrenheit 451 – Ray Bradbury

No tengo más puesto el cuerpo. Me miro desde el espacio y veo  que navego entre estrellas y púlsares y soy testigo de mi derrotero incierto. Voy al garete, con el sextante perdido y el astrolabio con hepatitis.

Soy un barco fantasma, surco aguas oscuras, de mares que le llegan a las rodillas a los pulpos y con peces voladores que tienen vértigo y usan paracaídas.
Me cruzo con el Holandés Errante, cada cual sigue su camino, por un instante me sentí con la necesidad de preguntarle cómo le sienta la inmortalidad.

Soy un barco fantasma con el Fuego de San Telmo apagado, con la velas raídas y el timón comido por tiburones. Navego, eso sí, lo hago con voluntad de condenado a muerte, con cada arremetida del oleaje pierdo un poco de lo que soy.

Latitudes con malas actitudes, cartas marítimas bizcas, una rosa de los vientos sin espinas y un salvavidas pinchado son toda la ayuda que puedo tener; no hay botes de salvataje ni bengalas, un GPS estornuda con fiebre en un rincón.

Se escucha un rugido de leones infinitos, de agua estallando. Parece que me acerco al final de la Tierra y que caeré en la cabeza de alguna de las tortugas que la sostienen, estará soñolienta  por tanta eternidad y ni se dará cuenta de mis maderos quebrándose.

No he viajado tanto, es sólo el sonido de un tifón o un ciclón o un baguio o un huracán; no sé dónde estoy. Una cordillera líquida, con rayos y remolinos en su estómago, avanza decidida hacia mí y me hunde en su interior.

Después de un instante pavoroso salgo a flote. Una ola más y mi estructura no lo soportará.
Pronto seré un naufragio de carne y hueso. Mis restos serán llevados por la corriente hasta recalar en una playa con arena verde.

Será en una isla desierta que recorreré sobre mis pies descalzos.

Haré una carpa con la vela mayor, a los restos del timón los usaré para una hoguera y me quedaré atizando el fuego y mirando hacia el horizonte. Rogando que nadie venga a rescatarme.