Ego

El ego en sí mismo puede ser interpretado desde varias perspectivas, dado que, sin ser necesariamente un término análogo, se han distinguido diferentes realidades con él. Primero y principal debemos aclarar que es la traducción latina y el origen del término “yo”. También lo podemos analizar desde el punto de vista de la estima que cada quien tiene para consigo mismo. Por lo que vemos que esta nota va a estar centrada puntualmente en nosotros mismos

La historia se encargó de poner al individuo en el centro de la escena, luego de pasar por etapas de Teocentrismo enla Edad Media, convirtiendo la mirada del mundo y posándola en la persona a través de las corrientes antropocéntricas. Esto significó uno de los cambios más radicales de la historia del pensamiento humano. Coloca al hombre como medida de todas las cosas y comienza a dársele una importancia destacada a los alcances de la ética.

Ello, yo y superyó: Para entender un poco más acerca del tema, debemos adentrarnos en el análisis de los vericuetos de la psique humana de la mano de nuestro amigo Sigmund. Debemos diferenciar el “Ello” que es lo que se nos presenta como la faceta instintiva, hedonista e impulsiva de la personalidad. Busca lograr sus cometidos, sin importar los mandatos sociales. Luego tenemos el “Yo” propiamente dicho, que es una especie de mediador entre los otros dos. Concilia la manera más realista que tiene el individuo de poder manifestarse. Lleva a cabo los impulsos del “Ello” de forma políticamente correcta. Por último tenemos el “Superyó”, que se sitúa como contraste del Ello. Está conformado por la conciencia moral y el ideal del yo. Es el baremo de nuestras acciones.

Kant y Jung por su parte, Freud y Lacan por la suya, buscaron el alcance real del “yo” y su relación con el ego. Esbozaron cientos de teorías que van desde la gnoseología, pasando por la razón dialéctica y hasta los vínculos con la propia madre para influir en la construcción y trascendencia del “yo”. Llegando a concluir de manera lacónica y poco categórica en que el “yo” no es sino una instancia consciente del individuo humano.

Alter Ego: como bien sabrán “alter” significa otro, por lo que el término hace referencia al “otro yo”. Es una derivación del Trastorno de personalidad múltiple o de identidad disociativa. Entiendo que es un escape necesario del ser humano para lograr aquellas cosas que no puede alcanzar a través de su lógica personalidad. De esta forma se dio origen a grandes clásicos y películas como “Dr. Jekyll and Mr. Hyde”, “Hulk”, Irene yo y mi otro yo” por un lado. Y por otro lado es la premisa principal de la mayoría de los super-héroes, como por ejemplo “Batman y Bruce Wayne”, “Superman y Clark Kent”, “Spiderman y Peter Parker”, etc.

Del yo al ego: De ese “yo” que venimos manejando, al “ego” propiamente dicho, tenemos un largo trecho para desenmarañar. Dado que esa estima que nos tenemos y nos manifestamos a nosotros mismos, puede desviarse en algunas variaciones nefastas como el sentirnos el centro del universo, auto-adularnos, creer que somos más de lo que realmente somos, pensar solamente en nosotros, etc. Una cosa es manifestarnos individualmente y encontrar en nuestra propia existencia las respuestas para miles de interrogantes y otra cosa es imponer esas respuestas como verdades últimas e irrefutables.

Egoísmo: El egoísmo no es sino una manifestación del máximo caso de auto-interés y la menor expresión del altruismo. Es una corriente de hedonismo psicológico, donde prima solamente el propio bienestar, muchas veces a expensas de los demás. Inclusive el egoísmo permite, en ciertos casos, actuar de manera que ayude a los demás, pero tales acciones nunca serán completamente desinteresadas. Probablemente escondan tras bambalinas intenciones ulteriores de beneficio o placer personal.

Egocentrismo: Sin estar íntimamente ligado al concepto vertido supra, pero sin ser completamente ajeno a su mesmedad, encontramos al egocentrismo como esa idea que desarrolla la persona, en la que comienza a creer que sólo sus modos de pensar y expresarse, así como de interactuar con el entorno, son las adecuadas. Desestimando así las demás formas de llevar a cabo las mentadas conductas.

Egolatría: Tiene estrecha relación con el Solipsismo (solo YO existo) y con el Narcisismo (amor excesivo hacia uno mismo). Básicamente este último es una ficción creada a partir del mito de Narciso, incorporada al mundo del pensamiento y el análisis de la mano de Freud. El narcisismo, como egolatría lejos de ser un afirmador de las personalidades fuertes y pujantes, terminan siendo alarmas de un temperamento débil y baja autoestima. Denota inseguridades y sentimientos de inferioridad dependientes de la constante validación por parte del interlocutor u observador.

Individualismo: para ir concluyendo con las distintas relaciones del ego, vemos por último a un derivado directo del antropocentrismo que encuentra como antecedente directo el contrapunto del colectivismo. Entienden los seguidores de esta corriente de pensamiento, que lo que es bueno para un grupo heterogéneo de personas, no tiene por que necesariamente ser objeto deseable para todos. Y por eso combate la masificación del bien común. Base del existencialismo y del anarquismo, que encuentran en el individuo el centro de investigación y preocupación, y al mismo tiempo desecha las teorías que unifican a los distintos sujetos.

Previo a despedirnos, recordemos que el hombre es un ser individual, único e irrepetible, pero que toma virtualidad en su relación con los demás actores de la creación, por lo que tanto sus virtudes, como sus defectos podrán verse realizados o frustrados, así como aprendidos y perfeccionados a través de su interrelación con otros seres similares, los que deberán interpretar, valorar y actuar conforme a ello.

El hombre nace libre, responsable y sin excusas. Jean Paul Sartre.