Poemario 1

Humo-1-700x383.jpg

por Juan Cruz Ávila

Todo es principio todo es final, todo es el odio todo es amar, todo es humano todo es animal, todo sentir todo pensar, todo es reír todo es llorar pero la ilusión no nos van a sacar! no solo durmiendo se puede soñar!.

 

Terminaste bien tu noche?,
Con el filo de los relojes despotricando tu inestable actitud de verano del 98.
Acá estoy, todo Sábado en mi piel…. y vos!… hecho creativo de almodóvar.
En una semana cuando tenga la plata me voy a ir, dejo todo.
“Directo a Amaicha” le voy a decir al conductor y siempre una gota cae  en mi convento interior.
Una cumbia suena de la carcasa de ese celular, me toca la puerta, será mi hermano estrellando el mundo para volverlo a armar o el tonga con sus frases de última hora de villas inconclusas y sentimiento guachos?
También pienso en rescatarme, pero estoy ya demasiado deseo caminado para parar ahora. Está bien, sí, vos me avisaste, pero me gusta tocarme las partes heridas es como cuando te duele la muela y te metes la lengua bien al fondo, esperando que explote esa garcha y esa sensación de puta inflexión dental te de un orgasmo en la boca, es algo así entedes?.
Comete el viaje,venite a casa, garchemos hasta el final y déjame desparramado en el sol que todavía no amanece, vayamos a bailar a algún boliche de esos de los de ahora, no el tropitango ahí me miran mal, vayamos a groove que es todo más control remoto y arte, una especie de televisión real, dale, vamos. Como me sangra tu humor, hablas de humanidad… a mí se me cayó la realidad el día ese que te conocí salpicando eneros   a todos los agostos. Ese día me perdí.

 

Terminaba como siempre de expresar lo pensado y aparecia esa densidad, esa nube en la cual uno intenta ser su lluvia y paragua.

 

Tu tiempo es un vidrio
tu amor un fakir, mi cuerpo una aguja
tu mente un tapiz.

 

De repente surgieron estas ganas locas de expresar mi disconformidad constante sobre este tiempo contemporáneo que espero quede en el pasado, mi falta de respeto hacia su moral, mis malas costumbres ante sus buenas costumbres, la incoherencia verbal ante su lenguaje represor.
En un segundo quise destruir al ángel y al demonio. Nos miramos con la luna.
En el oído me dijo su secreto, queel alma está hecha de ballenas, agua y monasterios en llamas.
La parte más fría del secreto es que los mortales somos una construcción de ríos y vientos.
Un lastimoso momento humano lleno de luz. Ese segundo instante que nos desfragmenta en las tardes de domingo.
Cuando el ojo late de la alienación social en un café donde ves como tu trabajo es servidumbre naturalizada de la traición de esa historia que nos contaron,
De ese sistema de sentido ese nombre que inventaron los técnicos del conocimiento.
Esas malditas nociones mal nacidas de la perfección utópica. La utopía es la imperfección más perfecta. Es el dedo tuyo abrazando con fuerza de gravedad mi verde pelo, soltando sus caricias inmediatamente despacito, hidratando mis días.
Es la naturaleza de saber que  la luna es nuestro origen.
Que hay abismos, hay muerte. Estructura que todo lo explica. Que todo lo cuenta.
La luna extraviada en un amor imposible con el sol, sabiendo que por lo eterno sufriría se
lavó una estrella y la sangre espesa que  escapándose de ella salió se llamó  cielo.
Pero hoy no. En este mundo feliz hay explicación tan lógica. Tan que el oxígeno con las partículas de hidrogeno y sobre todo los rayos ultravioletas y las inapetencia de nuestros ojos hacen que veamos al  celeste. Tan irreductible que angustia a mis hijos.
Si de la imaginación vinimos y al amor vamos,
Aunque el odio, que es el amor mal entendido, nos enfrente de vez en cuando al cuadro grotesco de nuestras pasiones más desjuiciadas.
Siempre en lo infinito que son las vidas… habrá estas ganas locas de expresar la disconformidad constante, el llanto iluminado y la tristeza más oscura.
Saben porque? Porque cada uno tiene su propia aventura.
El ghetto invisible del camino.
Este bigbang latinoamericano que no es otra cosa que la identidad latiendo desde lo muy profundo.
Pueden matar al hombre pero la tierra siempre será nuestra.
Salud, por los jóvenes útopistas, por las señoras barrocas con su seguridad cristiana y sobre todo por Jose que fue y siempre será humanidad destartalada, perdida, enajenada.
Salud es un laúd de sal para sentir sabor entre tanto malestar.
Ese sabor que de a ratos nos hace sentir cerca del final.
Una contienda de orgasmos. Hagamos eso, una belleza peleada de orgasmo.
En el instante que mis labios tocan en rojo la multiplicada tela  de cuerpo y mi tinta que es manos y dios empieza a escribir esta libre historia que tiene que ver con lo real y lo visionario. Sutilmente vil y libertario.
Caña alegre y garchadillas. Ahí nos vemos,  a acabar de dulce maravillas como un cuento relatado.
Mientras los miro fijo, un bandoneón a mi lado y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azares. Qué lindo e irremediable esto de que en el fondo estamos hechos todos de arte.

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