El otro día

El otro dia 3

El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto.
El otro día caminé por el Sol, en patas.
El otro día miré desde detrás de las madreselvas cómo te alejabas.
El otro día comí arena e hice una playa en mi estómago, en el mar de mis tripas.
El otro día balbuceé recién nacido en los brazos de mi madre.
El otro día me tiré desde Saturno al vacío lleno de espacio.
El otro día fui un insecto escondido tras la puerta.
El otro día comí una pera y su jugo aún está en mi barbilla.
El otro día un iceberg se estacionó en la puerta de mi casa.
El otro día un perro me habló, un gato se metió en la conversación y terminaron discutiendo.
El otro día escupí una perla que rebotó en el piso y se introdujo de vuelta en mi boca; perla traicionera.
El otro día alguien que no tenía boca me sonrió.
El otro día fui sometido a juicio oral y público por un jurado inexistente que me declaró culpable de nada y de todo.
El otro día me caí dentro de mí mismo y descubrí que mi continente no tiene fin ni principio.
El otro día todo explotó: el mate, el Sol, esa mosca, ese invierno atroz, un recuerdo arrodillado, una canción de Manal, un beso a cuestas, el Océano, Ganímides, el Cielo y un perro que olía los malvones de la puerta.
El otro día es la jornada que jamás llegará, porque ya llegó y sigue llegando, segundo tras segundo, latido tras latido, pulso tras pulso, día tras día. El otro día todavía no llega, ya llegó (loop)…