Una noche entre risas

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Una noche entre risas una mujer me dijo: “Estoy convencida de que Antonio Banderas tiene razón cuando dice que cuando un hombre y una mujer se ríen están a un paso de la cama”. Escuchar aquella sentencia fue como una epifanía, una revelación luminosa, un telón que se corría mostrando el detrás de escena. De alguna manera misteriosa siempre había pensado lo mismo, sólo que ahora ella le ponía palabras. Clarísimas y certeras palabras.

Debe haber miles de libros sobre seducción, cortesía, gestualidad y todo tipo de estudio hecho sobre la galantería para que un hombre se levante una mujer, sin embargo, como siempre en temas del sexo, el secreto del sexo no está en el sexo.

Por supuesto que el sexo con el sexo funciona, pero es el método más piadoso, la forma en donde dos se dicen con torpes señales de que quieren un orgasmo y están viendo con quién lo van a tener. Sin embargo, la situación de conquista, la de sorprender a una mujer teniendo ganas de acostarse con uno parece tener cada día menos adeptos. Y claro, para eso es necesario trabajar sobre nuestra propia personalidad.

Una mujer que encuentra a un tipo en una situación corriente, y de pronto el tipo, siendo como es, le despierta a ella ganas de tenerlo más cerca, más a mano, es un gran logro. Y la emoción que se despierta en la mujer es esa, no la de calentarse. Se va a calentar en la medida en que el tipo se vuelva más y más atractivo, mecanismo que las mujeres activan solas y si quieren.

La espera es algo pasado de moda, pero en esa situación, en ese primer encuentro, el tipo se va. Sí, se va sin hablar de sexo. La mujer entonces recrea algo que parece languidecer cada vez más en este proceso que es hacerse los ratones con un tipo que les gustó. Y un mecanismo muy acertado para que el hombre logre este propósito, es el humor. No sólo el humor, sino la alegre y serena compostura del hombre. Un tipo que tiene buen talante es un tipo que resultará más o menos atractivo a las mujeres, pero que siempre tendrá buena aceptación (el “siempre” es una generalidad excesiva que me permito).  Hoy muchos hombres creen que a la mujer le gusta el tipo rudo, el duro. Si bien es cierto esto, a la mujer le gusta el tipo realmente duro, no el que imposta este triste papel. Además el tipo duro solo no significa nada. Todo tiene que tener un “después”.

Pero esto difícilmente cambie, ya que la mujer acepta de buena gana el juego de señales torpes en la pesca de un orgasmo un viernes a la noche. Y no está mal tampoco aquella búsqueda sincera. En definitiva, cada uno busca lo que cree que se merece.

 

Les dejo esta maravilla cuya letra es el juego de una pareja después de una pelea.