Catarsistema N.N

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Todo lo que vemos esconde otra cosa, siempre queremos
ver lo que está escondido detrás de lo que vemos.
René Magritte

La noche caía en gotitas finas y persistentes.
El comedor ardía de calor, que no dejaba dormir, apenas respirar un poquito, no mucho.
La noche arreciaba a puro silencio y luna.

Una cucaracha se subió a una barca digital para viajar por la pantalla del TV, para surcar los mares electromagnéticos. Estaba cegada por tanta luz, tan intensa y tan cerca proveniente de las profundidades abisales del marpantalla. Cruzó el monitor en diagonal, desde abajo a la izquierda a arriba a la derecha, guiada por un astrolabio roto y un sextante bizco. Intentaba atravesar la pantalla del TV a duras penas y a una pena que dura, todavía.

El sonido estéreo le hizo sangrar los tímpanos de coleóptero malhumorado. Fue peor que el rugido de una tormenta en el Cabo de Hornos. Quedó sorda y gritona.
Mientras tanto, en la estela que dejaba la nave, iba la luna cantando  canciones de amor de cucarachas ciegas y sordas.

Casi a punto de llegar a destino la cucaracha, la barca y la luna naufragaron.

Entonces un mosquito me picó; éste llevaba a la rastra, con cadenas de oro, una galaxia. Dentro de ella el mosquito empezó a tomar categoría de dios, sobretodo en un lugar.
Era un planeta sin noches; día tras día tras día, sólo luz. Un planeta, en el que en uno de sus horizontes caían sin prisa dos soles, mientras que en el polo opuesto amanecían otros dos soles dierentes. Lo único que variaba eran las tonalidades: azules, verdes, lilas y quizás algún ámbar.
Los seres de ese planeta tenían párpados dobles y una ausencia total de romanticismo ya que no conocían a la luna. No habían ni sueños lindos ni pesadillas, las almohadas eran diabólicas y los despertadores desconocidos.

Maté al díptero de un golpe certero en la oscuridad. Lo aplasté contra la pared; una mancha de sangre en la pintura amarilla de la pared. No por eso dejó de ser considerado deidad. 
El dios mosquito, el alma de la cucaracha navegante y la luna se subieron a lo alto de la oscuridad, estaba más fresquito y no hacía tanto calor.