Yo se de empresas

Yo se de empresas. Soy Licenciado en Administración de Empresas. Tengo un Postgrado en gestión de Pequeñas y Medianas Empresas. Yo se de empresas. Trabajo en una empresa, he montado tres empresas propias en menos de 10 años. He trabajado en empresas de empleado y dueño. He ganado y he perdido en las empresas. He trabajado gestionando empresas. Yo se de empresas.

La efectividad de una empresa, guste o no, se mide por su rentabilidad. Los empleados pueden ser felices y tener “puesta la camiseta”, pero si al dueño no le genera las ganancias que espera, la empresa será un fracaso. Las empresas se desarrollan para generar ganancias, para ganar plata. Son creadas por gente con recursos, o con ideas, o con una tolerancia mayor hacia situaciones riesgosas. Vos invertís tiempo y dinero en tu empresa porque esperas tener más dinero y tiempo para disfrutar la vida. Nadie monta un negocio pensando que será un emprendimiento mediocre o un fracaso. Las empresas tienen que ser sustentables, sostenibles, tienen que tener espalda y generar activos.

En una empresa hay una cabeza, o un conjunto de cabezas, que planifica, organiza, dirige y controla toda la actividad. Esa cabeza tiene autoridad, la representa y se hace cargo de la misma. Puede delegar responsabilidad, pero la autoridad es él. Y por esta simple cuestión, esa cabeza tiene el derecho de pensar principalmente en su bienestar.

Una empresa tiene que trascender, y quienes la fundaron tienen que cuidar su posición principalmente ante cualquier eventualidad. Tienen que tener un clarísimo análisis de las fortalezas y debilidades internas, como de las amenazas y oportunidades del entorno (el famoso análisis FODA). Trabajar en sus debilidades, potenciar sus fortalezas, estar a la defensiva, anticiparse y protegerse de las amenazas y aprovechar las oportunidades.

Una empresa tiene una organización jerárquica definida, cada cuál ocupa su lugar y no hay mucho para discutir. Si una pieza no cumple su función, se la expulsa del organigrama. Es simple. Es una empresa.

En las buenas rachas, los dueños de la empresa pueden decidir que hacer con las ganancias. Pueden reinvertirlas en la empresa o pueden distribuirlas e invertirlas en asuntos personales. Pueden hacer crecer su empresa, o hacer crecer su patrimonio personal. Pueden disponer libremente de su dinero, depositándolo donde gusten, gastándolo como quieran e invirtiéndolo como crean necesario. Por eso son empresarios, son libres y no dependen de nadie para hacer y deshacer sus asuntos. No tienen que rendirle cuenta a nadie. 

Dejando de lado la hipocresía y las palabras bonitas, cuando las cosas no andan bien, esa empresa tiene que seguir dando resultados positivos para los dueños, quienes a toda costa deberán tomar medidas para seguir ganando. Porque si el empresario deja de ganar plata, la empresa se funde. Entonces tienen el derecho de aplicar cualquier acción, por drástica que sea. Libremente pueden reducir personal, sin dar ninguna explicación, independientemente de la eficiencia de los recursos humanos, pueden acortar gastos, como publicidad, marketing empresarial, donaciones, etc. Pueden aumentar los precios de sus productos sin ningún límite, porque son propietarios. Pueden cerrar proyectos, cancelar inversiones, declarar en quiebra otros negocios, explotar al máximo a los empleados que no despidieron, finalizar uniones transitorias con otras empresas, liquidar activos a quién gusten, sin importar nada, cerrar cuentas, cesar pagos, declararse en convocatoria y pedalear proveedores, etc. Pueden y sobre todo deben hacer todo esto porque son empresarios. Incluso hasta pueden cagarse en el cliente y ofrecer productos y servicios de menor calidad que antes. Los empresarios tienen que cuidar su bolsillo principalmente, luego pueden pensar en el resto de la empresa. Porque son empresarios y está perfecto que así sean.

Un gobierno no se maneja como un negocio. Los conceptos básicos de las empresas no son aplicables al Estado. Yo soy empresario y militante, yo se de empresas. Un país no es una empresa. Como empresario puedo pensar en el beneficio propio principalmente y luego, si quiero, en el de los demás. Como político tengo el deber de pensar en el bien común, de todo mi país. Como empresario puedo sacar de un lado y cagarme en otro, como dirigente político tengo que mantener las cosas balanceadas, no puedo sacar de un lado y permitir que el otro estalle.

Siento que mi país los últimos años ha sido manejado por empresarios y no por políticos. Me queda la esperanza de que algún día nos conducirán líderes políticos, no empresarios. Habrá que seguir esperando…