¡ES UNA NENA! dijo la partera…

por  Vanesa Stati

MUJER. ¡¡¡Qué hermoso haber nacido mujer!!!
Qué papel tan difícil para aprender a vivir encerrado en esas cinco benditas letras…

—¿Estás haciendo yoga? – me preguntó un amigo hace unos días.
—Sí —Contesté sonriendo, orgullosa de la nueva actividad emprendida.
—Una “chica bien” no debería ir por ahí haciendo “Perro bajo” —me dijo.
Yo le contesté con la sonrisita más irónica que pude haber esbozado:
—¿A quién le gustan las chicas bien?

Ser mujer, psss… ¿qué es ser mujer? ¿Cómo es SER mujer? Es aprender a convivir con, sobrellevar, aceptar y vivir la contradicción más grande del mundo…

Por un lado, es lidiar con los vestigios del machismo de antaño que condenaban a la mujer a una posición de sumisión y tormento sin reproches, a un mero respirar para obedecer: limitar o renunciar a tratos personales por intervención de terceros, mutilar el amor, no realizar actividades inapropiadas para mujeres por más pasión que se tuviera por las mismas. Ni hablemos de opinar, ¡pedir permiso para hablar!, y es que ni siquiera puedo o quiero imaginar lo que eso implica para cualquier ser humano, el hecho de no tener voz, de no ser nadie. Todo eso, y los mil etc que ya todos conocemos. Hace mucho ya de esos tiempos, pero aún hoy quedan vestigios de los mismos; hoy por hoy la palabra de la mujer aún suele molestar y sus acciones tienden a ser cuestionadas… el hombre necesita de su trono, y la mujer tiene la urgencia de ser considerada.

Por otro, se trata de sobrellevar el feminismo acérrimo de hoy día… una mujer que quiera ser llamada MUJER y pretenda ser respetada como tal socialmente hablando, a todos los deberes que como mujer le competían en antaño, llamémosle por “obligación y derechos naturales”…

Esto es:

*Encargarse del hogar (Lista de compras, limpieza, orden, cocina —no cualquier tipo de cocina, sino ser una “artista culinaria”, hacer pan casero, carré de cerdo con mostaza y miel, y volcán de chocolate con la salsa tradicional de frutos rojos fatta in casa, receta familiar de la nona, a lo Maru Botana—, zurcir la ropa de los chicos y confeccionarle los disfraces para las fiestas, hacer manualidades estilo Utilísima, decoupage, pintura, jardinería, carpintería, peluquería, etc);

* Ocuparse de los hijos y la agenda familiar (cronograma escolar, médico y demás contingencias); ¡¡¡Lo difícil que es ser madre!!! Por qué nadie nos advierte jamás sobre eso.

…debe sumarle los nuevos mandatos:

Una mujer debe ser autosuficiente, como una isla, no necesita de nadie y tiene que procurar dejarlo en claro, debe luchar por crecer académica y profesionalmente aunque eso implique no tener tiempo para establecer relaciones serias, o postergarlas al límite de lo aceptable, porque valen más la satisfacción que genera una colección de títulos, dominar 4 idiomas incluyendo chino mandarín y cartas de tarot, la competencia por obtener las más altas calificaciones de un curso, y un trabajo estable y bien pago, que la triste posibilidad de tener un chongo decente que en un futuro se convierta en el padre de familia que el estigma de antaño condena… una mujer que necesita ayuda es una mujer débil. Como si eso no bastara, la cultura de masas le dice que tiene que ser linda, debe tener un buen cuerpo, tónico, con curvas (pero no tanto), esculpido a cincel: sin un sólo rollo en el vientre pero con buenas tetas y buen culo (a falta de grasa, rellenos de plástico), y pelo, mucho pelo reluciente, sedoso, brillante, que flamee en el viento, en cámara lenta, mientras su cuerpo se destartala al ritmo del perreo, aaah… porque me olvidaba, no basta con que sea una LOBA en la vida, también tiene que serlo en la cama y según los parámetros del mercado, puta, con destrezas, con carrera y experiencia, pero tampoco una liebre con patines, seria eh, una futura madre, no una trola cualquiera… una “madre trola intelectual sexy, de la casa”. Estamos en la época en la que algunos hablan de mujer orquesta y yo considero más bien de “mujer maravilla”.

El problema entre tanto requerimiento no surgiría si estos vinieran en orden cronológico, sino que hay que cubrir todas las expectativas que encierra el ser una MUJER actual juntas, a un mismo tiempo, y eso, mis amigos, es netamente imposible, no bastaría una vida… El nuevo discurso armado en torno a lo que ser mujer significa da cuenta de que la mujer en su doloroso legado y en busca de una identidad colectiva que la ampare en la historia, se ha ido transformando poco a poco y sin quererlo en una especie de geisha moderna que todo debe poderlo, cualquier pretexto o desviación son signos de debilidad; izando la bandera de la lucha por la igualdad la mujer de hoy sigue “obedeciendo” inconscientemente a patrones tejidos, ahora por la cultura narcisista del consumo, que son descaradamente publicitados en los medios de un modo romántico y cuasi inocente, y tomados como si de un discurso salvador de género se tratase:

“ni sumisa ni devota, te quiero linda, libre y loca”…

 

Ser linda: Sí, y no me vengan con que todas somos lindas porque me arriesgo a decir que no existe una sóla mujer en todo el ancho mundo que no se haya sentido “un cuco” al menos una vez en la vida (o que no se haya apretado un rollo frente al espejo… y mejor ni saquemos en este punto el tema de la maternidad porque da para redactar una verdadera y nada fantástica “historia sin fin”) La industria, lo sabe. Seas del estilo moda Paris, o hippie con OSDE, compres grandes marcas o visites ferias de artesanos, consumas comida chatarra o verdura orgánica, seas cheta, grasa, dark, o te consideres la mujer más “libre” del mundo, siempre, siempre, siempre, se siguen modelos y patrones de consumo, en uno encajás. Las campañas rebeldes siguen dándole de comer al sistema, los artículos símbolo como las vinchas de Frida Kalho se producen en masa en fábricas chinas donde cientos de mujeres trabajan en condiciones de esclavas… ironías de la vida. Hay miles de mujeres que se miran al espejo al final del día y ven sus faltas, que se repiten el mantra “yo puedo”, y no es por otra cosa que “el mandato”, un mandato que antes te decía que para no ser un fracasada a los 30 tenías que estar casada y tener hijos, perro y casa, y que ahora con un discurso cambiado te incita a pelear, y pelear, viajar y consumir ese modelo de lucha que agota a las mujeres, estresándolas a cambio de una promesa vacía de independencia y libertad, con la farsa de que la felicidad se consigue por ese camino, haciendo hincapié en el cuento de la propia voz guerreando contra los hombre con el discurso feminista de estandarte, dejando el alma en el trabajo, en exigencias y obligaciones “creadas” día a día mientras la vida pasa, mientras ese cansancio agobiante se transforma en una realidad normal y es explotado por la buena samaritana de la industria textil y por otras tantas factorías de chucherías, por la cosmética que ayuda a disfrazar las arrugas producidas por el paso desapercibido del tiempo, creando un arsenal de productos que te invitan a seguir disfrutando de tu disimulada vejez e invitándote a seguir consumiendo (tal vez este malinterpretando y lo hagan por pura vocación…). Mientras tanto, la mujer saturada de obligaciones, enojada por no encontrar “el amor que se merece” sin percibir que no es capaz de dedicarle el tiempo a sus relaciones, con mil reproches y requerimientos y el YO como bandera, constituye uno de los principales mercados de consumo. La tarea del marketing, seguir inflándole la cabeza y manipulándola a su antojo…

Ser libre: Hoy en día, más que de la capacidad de tomar decisiones personales, cuando se habla de “libertad” se hace alusión al hecho de no tener que dar explicaciones de por qué, con quién, cómo… se habla de soledad. Viajar solo, por ejemplo, es algo así como la máxima expresión de libertad, si no viajás, significa que no sos realmente libre. Si no tenés mundo, no sos nadie, no podés hablar, es igual a no tener voz… porque les cuento que no vale hacer un par de kilómetros, mínimo tenés que subir al Machu Pichu y sacarte la fotito con el sweater de vicuña que lo corrobore para ser considerada una verdadera mujer, ahí ya pertenecés al grupo selecto de las mujeres iluminadas por la magia ancestral que vibra en el Machu Pichu, sino sos mujer a medias; no vale ir con la pareja tampoco, NADIE va con la pareja, eso es un quemo, sos una manejada si vas con tu pareja; además las parejas suelen “chupar tu energía” (ahora se le dice así al hecho de compartir, aprender a convivir y a ceder o cambiar ciertas costumbres para que las cosas funcionen) pero bueno, no nos vayamos de tema, la cosa es que se va con amigas o se va sola a iluminarse en la montaña, de mochila, sino no vale… tampoco vale agarrar la mochila y hacer dedo a algún encuentro en Lago Meliquina, de eso no se entera nadie, es de bohemio, tiene que ser “el viaje” internacional para que tenga peso y estemos hablando de libertad, como una especie de rito de iniciación… Vaya casualidad que viajar sea uno de los principales motores del sistema capitalista para el que se requiere dinero y tiempo, que son sinónimo de éxito personal, que sumados a “juventud” implican un ambicioso logro ganado en pos de relegar la pareja y demás intereses personales al estudio de una carrera económicamente viable concretada en tiempo y forma (con suerte tu familia estuvo en posición de ayudarte y no pasaste por eso). No digo que no exista quien logre hacer viajes de largo alcance sin sacrificar el resto de su vida para lograrlo, puede haberse logrado por facilidad, por interés, por dedicación o buen aprovechamiento de las oportunidades, solo digo que a una corta edad son “las menos” las que no terminan con el Rivotril en el botiquín del baño para intentar cumplir con ese pedorro mandato de libertad.

Ser loca: Creo que después de todo lo que se le pide a una mujer hoy día, a este punto, lo ponen sólo para hacerla sentir bien consigo misma… si después de intentar cumplir con todo lo anterior no terminás en el psiquiatra, pegás en el travesaño o te vas a vivir con un Wilson que te banque al mejor estilo “El Náufrago”.

 

—¿Vos a qué te dedicas?
—Soy ama de casa y mamá.
—¿Y qué más…?
—Bailo el hula-hula en la cuerda floja con un plumón en el traste, y soy ingeniera nuclear… boluda. (Sí, en más de una oportunidad realmente me han dado ganas de responder así)

Lo tragicómico de esto es que ya no son los hombres con su tradición machista los que condenan a una mujer por cómo es o qué hace de su vida, no son ellos los que levantan el dedo del juicio para juzgarte de anticuada, trepadora, mantenida, cómoda, burra, inútil, etc, etc, etc, cuando tu vida no va acorde a lo que la sociedad supone “normal” (al igual que pasaba antes con el machismo), ahora, el desprecio viene despedido desde tu mismo género, un desprecio mezcla envidia para nada sana en más de un caso… casos en los cuales se trata de mujeres que no pueden realizarse plenamente porque ser “sólo madre” y “disfrutar de la vida familiar”, hoy en día son actos condenados, hablo del odio destilado por ciertas mujeres que no pueden hacerse cargo de sus propias vidas, de sus decisiones, porque dejaron que un verso de “ni sumisa ni devota” pensara y sintiera por ellas, que rompiera relaciones de pareja en lugar de pelear para que funcionen, porque relegaron la vida familiar o eligieron dejar la crianza de sus hijos en manos de una niñera que apenas conocen, a su casa al cuidado de “la chica que limpia” y su patio al gusto del jardinero (en el mejor de los casos, los abuelos se encargaron de todo ese fardo y en lugar de descansar del agotador rol de padres por amor a la familia lo tomaron por segunda vez…), porque se comieron el verso de que son MENOS MUJERES si no trabajan afuera para pagar las cuentas, porque eligieron gastar sus días profesionalmente para hacer un intercambio entre las cosas que realmente importan y todo ese circo, ese mar de porquerías superfluas que el sistema les dice que tienen que comprar y untarse en el cuerpo para verse lindas y sentirse felices…

Lo cierto, para mí, es que tanto en antaño como en el presente y más allá de la eternidad de la guerra de los sexos que parece llevar a los humanos al extremo de la pelotudez misma, existen mujeres que se animan a romper con los moldes establecidos, con los estereotipos, son las que saben que no hace falta correr con lobos para ser fuertes ni leer más de 200 veces la palabra “tóxico” en un libro de moda para pensar con claridad, o creer que tienen la palabra justa para cada situación, la última y sapiencesuda verdad, son las que se enorgullecen de ser mujeres sin hacer hincapié en la igualdad con el hombre, sino las que disfrutan de las diferencias, ¡OJO! no hablo de vestirse de color rosa, hablo de las que se apasionan y confrontan a los hombres con la sutileza y perspicacia femeninas, sin perder las formas, las que no tienen vergüenza de pintarse los labios de color rojo fuego y usar tacos aguja si les da la gana, porque no necesitan de un Bestseller pedorro para descubrir sobre su naturaleza sexual, porque tampoco tiemblan ante sus pares al decir que les gustan los hombres “bien hombres”, porque disfrutan de su condición de mujer sin miedos ni tapujos sociales, son las que miran con profundidad, caminan con firmeza, desafían, leen, piensan y argumentan, las que demuestran que están presentes y son importantes porque cuando se van dejan una ausencia, las que no piden permisos para ser lo que son ni se excusan de serlo, las que tienen claro que una mujer desde una posición de víctima jamás va a hacer la diferencia por más vincha que se ponga y que una verdadera luchadora siempre va ir en contra de la marea sea lo que sea que cueste, diciendo lo que piensa. Ésas, las que rompen moldes, las criticadas, las que con el tiempo se vuelven referentes, íconos, ésas son las mujeres que merecen enaltecerse como mujeres, las que son MUJERES con mayúsculas.

Para finalizar, cierro con otra frase que tomé de internet, una canción que me encanta y un par de fotos del tipo de mujer como el que me gustaría ser recordada algún día… las que hicieron/hacen oídos sordos al “qué dirán”, y tuvieron/tienen la entereza y el coraje de romper con los cánones que en sus épocas eran/son considerados “normales”. A ellas, mi humilde homenaje.

Feliz día, MUJERES.

 

“La mujer LIBREPENSADORA, encanta porque es INDOGMABLE”

 

 

Maud-Wagner

MAUD WAGNER

 

RUBY BRIDGES HALL

RUBY BRIDGES HALL

ANNA FISHER

ANNA FISHER

Thakral

SARLA THAKRAL

HELLEN O’NEAL

HELLEN O’NEAL

ANA MARIA CURIE

ANA MARIA CURIE

TITA MERELLO

TITA MERELLO

abuelas

Abuelas probando marihuana por primera vez en su vida.

JOLENE VAN VAUGHN

JOLENE VAN VAUGHN

 

SILVANA LIMA

SILVANA LIMA