La difícil tarea del peronismo en Mendoza

El peronismo provincial esta en ruinas. Los dirigentes de los últimos años se encargaron de destruirlo, gastando el tiempo en la “rosca” y los negocios personales y olvidándose del partido y de su función como representantes del pueblo. Durante el gobierno Kirchnerista hicimos “la plancha”, relajados, desaprovechamos la comodidad de más de diez años de poder y no pensamos en el futuro del PJ, ni en los conductores reales, ni en la formación de la militancia y la construcción ideológica.

Salvo escasos cuadros, la gran mayoría de la dirigencia activa no son más que una parva de insulsos territoriales, con escasa formación profesional, discurso soso y apagado, sin poder de seducción, dialéctica pobre y triste, escasos ejemplos de gestión exitosa, léxico escueto y yermos de ideas renovadoras… o al menos interesantes. Y ni hablar de la militancia… somos un grupo de obsecuentes mal informados, mal hablados, sin contenido, ni estudio, ni calle, ni ejemplos claros que seguir. La mayoría de nuestros conductores están vencidos y mal vistos por la gente.

Y esto no es lo peor de todo, porque estos son defectos “puertas adentro” que, planificando a largo plazo y estableciendo metas, objetivos y planes claros se pueden llegar a revertir en el tiempo. El gran problema es que el partido esta mal visto por los ojos del pueblo, los ojos del votante.

El mendocino desprecia el peronismo que tanto daño le hizo a la provincia, desprecia los cuadros principales que abarrotaron sus arcas personales dejando un gobierno en llamas, aborrece al militante obsecuente, poniendo a todos en la misma bolsa, bolsa que hoy se llama “Partido Justicialista”. Hoy el mendocino promedio se enorgullece de las medidas que se toman en contra de las políticas peronistas y no por su efectividad, sino por el simple hecho de que los vencedores creen tener el derecho de bastardear todo lo hecho por los vencidos. Entonces salir a decir que somos peronistas y que venimos a cambiarle la realidad a la gente, es una bandera poco creíble y un discurso insostenible para defender. ¿Con qué vamos a cambiar la realidad a la gente si los últimos dos gobernadores destrozaron todo? ¿Que vamos a proponer? ¿Con qué cara les decimos las cosas que están haciendo mal los radicales cuando nos cansamos de hacer las cosas mal nosotros? ¿Cómo nos oponemos a las medidas que está tomando el gobierno de la provincia?

Hemos cometido el gravísimo error de sustentar nuestra construcción de poder con dos puntos obsoletos: la “histórica base peronista” y la militancia territorial, llámese “militancia territorial” a las negociaciones con punteros barriales. Tanto la base como el punteraje son dos conceptos que en el pasado dieron resultados pero que en la realidad actual carecen de utilidad. El votante ya no es ganado que se lo puede acarrear con una boleta escondida. Hoy con un simple teléfono podemos saber a qué fiesta asistió el intendente de El Bordo, qué medidas tomó el Gobernador de Chubut y quién es el nuevo concejal opositor del municipio de Venado Tuerto. El acceso a la información es tan amplio y libre que cualquier persona está informada, conoce las opciones y sabe que quiere y que no, hoy, por suerte, hay que ganarse el voto, porque comprarlo cada vez va a ser más difícil y caro. La gente nos es chota como antes y no se le puede vender los buzones que antaño vendíamos.

Tenemos una tarea muy difícil por delante, tarea que deberemos llevar a cabo los próximos cuatro años con suerte u ocho con seguridad. Y esta tarea consiste en dos puntos claves, dos puntos que tienen que comenzar desde lo básico para ir creciendo día a día. Estos son:

1 – Formación de cuadros nuevos: el peronismo está vacío de cuadros políticos nuevos, frescos, capacitados y filosos. Debemos formar a la militancia del partido con charlas, lecturas, estudio y debates internos. ¡Hay que leer compañeros! No puede ser que no sepamos ni hablar. Hay que usar nuestras unidades básicas para instruir académicamente a los militantes sobre historia, economía, salud, educación, industria, comercio y seguridad. Los viejos militantes tienen que educar a los nuevos y transmitirles su conocimiento. No podemos sostener un debate serio, objetivo y sin el fanatismo absurdo en nuestra boca. Tienen que venir cuadros de otros partidos a debatir, profesionales, empresarios, estatales, grupos de vecinos, etc. Debe ser una tarea sistemática, libre, gratuita y de carácter moralmente obligatorio para todo el militante que desee caminar la carrera política. Tenemos que entender y defender las banderas de todo lo bien hecho por el peronismo y ser realistas y vapulear los defectos, hacernos cargo e intentar subsanarlos en el futuro con el ejemplo. Esta tarea debe estar a cargo de la juventud, pero debe ser organizada, sistemática, efectiva y permanente.

2 – Renovar la confianza de la gente en el partido y ganarnos su voto haciendo: hay que empezar a hacer más que decir, y a hacer desde hoy, desde ya, no cuando estemos en campaña. Desde lo más básico, como movilizar las cosas para que iluminen una calle, se lleven la basura, hagan cunetas o pavimenten, hasta la presentación de proyectos interesantes que logren ponernos en boca de la gente. Tenemos que plantar bases ideológicas firmes, ponernos todos en la misma postura respecto a temas intensos, como minería, vitivinicultura, seguridad, educación, comercio y salud y salir a realizar acciones al respecto. Los legisladores deberán presentar proyectos que realmente le hagan la vida más fácil a la gente y los ejecutivos deben ponerlos en marcha, mientras que los militantes deben recavar la información de las necesidades de los vecinos, esto debe ser comunicado a los cuatro vientos y defendido a muerte, aunque nos bochen cada una de nuestras ideas. Estar en boca de la gente como hacedores va a llevarnos a ganar nuevamente la confianza de la gente. Hay que empezar los por abajo, por cosas básicas, para poco a poco ir ganando banderas más ambiciosas.

Para revivir el partido debemos ser una oposición seria, formada, que demuestre capacidad, con gente nueva, acorde a las necesidades actuales. Tenemos que tener habilidad discursiva pero no para la charlatanería de café, sino para divulgar las cosas que estamos haciendo, contra que luchamos y cuáles son los motivos por los que se debería volver a confiar en un gobierno peronista.

Hasta que no estemos formados y tengamos un currículum veraz, seguiremos jugando con tierra a ser Perón y Evita.