No todos los hombres mentimos igual

 

— Sos un mentiroso, Bruno, por Dios ¡Me da rabia!

— No te voy a mentir en esto. Te estoy diciendo la verdad, negra, te juro

— Sí, seguro. Todos los hombres son igual. Y encima de males, todos te dicen las mismas mentiras.

— Entonces no me creas. Pero no te estoy mintiendo. Yo no miento.

— Sí, claro que me mentís. No soy tonta, Bruno. Pero, aun así, vos no llegas a entendes de lo que hablo: no tengo tanto problema que me mientas de forma tan descarada, sos hombre; lo que en realidad me molesta es que quieras que yo las crea, como si fuera tan estúpida como las demás.

— Bueno, si tan así sos, te podrías haber ido a la casa de otro hombre, si es que todos somos iguales y decimos las mismas mentiras

— Creo que no me entendes

— Y yo creo que ni vos te entendes

— Sí, te estoy diciendo que son las mismas mentiras, pero no son iguales

— Tenes un quilombo en la cabeza, nena

— A ver, mi niño bonito, te explico más fácil para sí podes entender: ¿te gustan las series del Warner?

— Nada que ver con el tema ¿Qué tiene que ver con lo otro?

— Respondeme: ¿te gustan o no?

— Bueno, que se yo, no divido las series por canales, las veo por internet. Pero sí, de seguro que he visto varias del Warner. ¿Por?

— Es lo mismo. Vos sos como las series en idioma original; los demás son doblados al español. Los dos dicen lo mismo, tienen las mismas historias, pero nunca van a ser iguales. Tus mentiras, aunque sean las mismas que los demás, me son más verdaderas. Es inexplicable, pero es cierto. Si supiera por qué me gustas tanto, sería una exitosa productora de televisión.