El Paradigma de Cambiemos

Por el Lic. Patán Fuentes

El Peronismo siempre paga bien. Agitar banderas, colgar pasacalles, repartir boletas, dirigir agrupaciones con tanto fervor tiene un precio. Mantener a las bases bien alimentadas ha sido siempre su premisa y factor clave a la hora de detentar el poder.

En la provincia de San Luis, por ejemplo, hace años que gobiernan los Rodríguez Saa. La fortuna de la familia no ha parado de crecer gracias a la función pública y sin embargo el pueblo los sigue eligiendo y la oposición puntana no logra vencerlos ni en un partido de truco. La clave es simple, todo ciudadano tiene acceso al trabajo, a planes sociales, casas muy baratas, educación, sumado al crecimiento económico cada vez mayor. Siete de cada diez habitantes los votan sin dudar. Es que todos reciben, algunos más que otros, pero todos reciben su tajada de la torta del estado. No existe un puntano que no te hable de los “negocios” de la familia, pero a nadie le importa siempre y cuando San Luis siga en marcha y ellos sigan recibiendo su porción. Muy por lo bajo, para que nadie escuche, el coro repite “Roban pero hacen” y “Al que se pone la camiseta y la transpira se le paga muy bien”

El problema del pago a la militancia es que muchas veces se pierde el criterio y se paga con cargos importantes a personas que no son idóneas. Por el simple hecho de haber sido pilares fundamentales durante las campañas o por ser el primo de Juancito, el hermano de Pepito o la novia de Raulito.

El fracaso del Kirchnerismo en casi todo el país se debe en parte al abuso de la repartija. A la hora de premiar a sus militantes con cargos no repararon en la capacidad, ni en la idoneidad.

En el caso puntual de Mendoza se repartieron muchísimos cargos de importancia en todos los efectores del estado a personas cuya mayor virtud era su gran militancia o ser el amigo de. Se olvidaron del criterio y de pronto la maquinaria del estado se vio sobrecargada de gente tratando de hacerla funcionar sin tener éxito.

Mucha gente recibía subsidios, importantes salarios, facilidades de pago, ayuda social y la máquina de hacer billetes no paraba, sin embargo gran parte del pueblo contento. Pero el rol del estado no es sólo sostener a gran parte de la población económicamente. La Salud, la Educación y la Seguridad son factores clave a la hora de gobernar.

Gran parte del pueblo dijo basta, no por falta de dinero o por pasar hambre. Dijo basta ante tanta corrupción, dijo basta cuando cayó muy bajo el nivel de atención en hospitales públicos, cuando el nivel de educación pública se convirtió en un desastre, cuando no se puede salir a la calle tranquilo porque la inseguridad es moneda corriente, cuando el servicio de recolección de basura se convirtió en un tómbola, cuando las calles comenzaron a llenarse de pozos y baches. Cuando la mayoría de los servicios que brinda el estado dejaron de ser prioritarios y el “pan y circo” dejó de conformar a las masas.

Hoy nos gobierna “Cambiemos” y el pueblo espera respuestas, el pueblo ya no tiene tanta paciencia, ha evolucionado con estos más 30 años de democracia y se vuelve cada vez más exigente.

El nuevo gobierno se enfrenta, desde mi punto de vista, al mayor de sus problemas: Un estado disfuncional y obeso repleto de cargos y empleados. Muchos de ellos laburantes, sean del color político que sean, pero muchos otros dirigentes y militantes muy bien pagos en planta permanente que no están dispuestos a renunciar, ni a trabajar como corresponde para la gestión actual.

Podrán ser desplazados de sus lugares de toma de decisiones, pasarán a cumplir funciones de empleados rasos. Pero, ocupen el lugar que ocupen seguirán ganando su buena porción, esta vez con menos responsabilidades.

Los equipos de Cambiemos tienen hoy la responsabilidad de hacer funcionar la maquinaria con lo que hay, pero sus bases también fueron sostenidas por la estructura militante, también hay que pagarles.

Muchos de ellos pretenden cobrar muy bien, sostenidos en la idea de haber bancado la parada durante años de gobiernos del PJ. De haber sido perseguidos y maltratados. Otros son técnicos, especialistas en sus respectivas áreas, incluso hay técnicos militantes. Otros son arrimados de última hora, otros son amigos de Juancito y otros (a mi entender los peores) son panqueques que ya ocupan funciones y siempre caen bien parados a la hora de seguir viviendo de la teta del estado.

Si le dan a todos no hay plata que alcance, si no hacen funcionar el estado los gremios y la oposición se los va a hacer notar fuertemente. Si no le dan a los propios las bases militantes se van a ir desmembrando de a poco. A los panqueques se les deben favores de otras épocas y muchos, debido a varios años de estar ahí, conocen el funcionamiento del aparato, por lo tanto son un mal necesario (dicen).

Sumado a todo ello, “Cambiemos” es un frente integrado por varias fuerzas políticas que también quieren su parte de la torta.

Frente a este escenario paradigmático se encuentran hoy sentados los representantes del Cambio. Yo me pregunto: ¿Por dónde empezar? ¿A quién se le paga primero? ¿Qué es lo urgente? ¿Cómo hacer funcionar bien un estado tan inflado de gente?

Poder expresarme libremente me deja abierta la posibilidad de imaginar y poder soñar ¿qué haría yo en caso de tener que dirigir cualquier rinconcito del estado?

Vamos por partes: Lo urgente es hacerlo funcionar, lo inmediato es hacerlo funcionar bien. Para ello primero evalúo al efector, qué se hace bien, qué se hace mal, etc. Previamente armo mi equipo de trabajo dando prioridad al militante capacitado, a los técnicos y a los laburantes.

A los ñoquis y opositores que se nieguen a trabajar o pongan palos en la rueda los paso a retiro. A los que ganan fortunas y no los puedo correr los pongo a hacer rendir cada peso que ganan.

A los militantes les pago con cargos según su capacidad, la cual muchas veces no va de la mano de un título universitario, sino de idoneidad, capacidad de trabajo y honestidad. Aquel que considere que se le debe algo por el simple hecho de ser puntero y por su capacidad de hacer trabajos sucios con la gente y de cobrar sin laburar, no le doy absolutamente nada.

A los arrimados, a los parientes, a los amigos de; si queda algo o son necesarios los sumo, los mido y los sigo con determinación y al que no trabaja: Nos vemos….

Los Panqueques son de postre… No me preocupo porque cambien cada cuatro años de ideología, no me preocupo si son idóneos en su trabajo. En defensa de todo el personal y en pos de dar el ejemplo.Me ocupo especialmente de aquellos que bancados por el poder político ejercieron el maltrato, la obsecuencia y la persecución mientras se llenaban los bolsillos y hoy ponen cara de perrito mojado diciendo que no responden a ningún partido.

Al fin y al cabo, si te la jugaste por algo en su momento y le hiciste la vida imposible a los laburantes que eran de otro color político diferente al de turno, a la hora de los bifes te la tenés que bancar.

Si dejamos de pagar mal y comenzamos a pagar por trabajo, por dignidad, por capacidad de gestión y lapidamos la corrupción y el pago de favores. En cuatro años tengo la seguridad de que el estado democrático saldrá adelante.

Si logramos hacer que en nuestro país reine la cultura del trabajo, premiamos la honestidad, castigamos la corrupción, eliminamos a los ñoquis y predicamos con el ejemplo quizás el “roban pero hacen” será un cuento digno del negro Fontanarrosa que le contaremos a nuestros hijos como ejemplo de un pasado al que nunca querremos volver.