De Amor, Odio, Padilla, y otros cuentos del PJ

Los mendocinos somos costumbristas, gran parte de nosotros apenas podemos le damos una mirada a las noticias, leemos el diario, escuchamos la radio. Nos gusta estar informados, saber qué está pasando, tener un tema de conversación para la mesa de café, el trabajo o el almuerzo en familia.

Pero a veces, leer cierto tipo de notas en el desayuno te puede caer pesado e incluso, si te agarran con el estómago vacío y desprevenido, te revuelven las tripas y no te queda otra que clavarte un Reliveran bien tempranito para evitar el vómito.

47e2771256016Hace unos días que tengo esa desagradable sensación después de leer las notas y publicaciones en las redes sociales del Gigoló del peronismo, Marcelo Padilla.

Cabe aclarar que no tengo nada personal contra él y que muchas veces su prosa ha despertado mi admiración. Su misticismo poético, su militancia ciega y su alquimia con las palabras hacen que la lectura sea atrapante y lo convierten en un escritor controversial, con una posición extrema y por eso muchas veces discutido y criticado por propios y ajenos.

Hace algún tiempo Marcelo publicaba una nota en la que acusaba a los policías retirados de la provincia de ser el grupo de choque del recientemente electo y aún no asumido gobierno Radical. Argumentaba que buscaban desestabilizar al oficialismo para que entregase el gobierno antes del 10 de diciembre. Dejando de manifiesto la defensa de su posición de defender la democracia.

Pero, llegamos a hoy y el peronismo no deja de fracasar, el pueblo se expresa en las urnas de todo el país y el proyecto Nacional y Popular, si es entendido como un proyecto serio, debería ser dejado en manos de aquellos a los que les toque gobernar. Es un niño de 8 años al que todavía le falta crecer, por lo tanto hay que eliminar, modificar y corregir aquello que está mal y darle continuidad a lo que se está haciendo bien. De eso se trata llevar adelante un país con políticas a mediano y largo plazo, por lo menos en los papeles.

Todo aquel que interviene en el Estado debe saber y tener en cuenta que sólo posee derecho de propiedad sobre su salario. Su trabajo, sus proyectos, sus gestiones en éste ámbito son propiedad del Estado (o sea de todos los argentinos) y lo seguirán siendo aunque cambie el poder político y su autor o promotor abandone su cargo.

Aclarado esto, paso ahora sí a explicar porqué tengo esa repugnancia, esa sensación de asco. Será porque todo lo que leo y observo hoy que viene del kirchnerismo y de algunos peronistas evoca recuerdos oscuros: miles de muertos, de asesinatos, de horror, de pobres contra pobres, de los momentos más nefastos que atravesó nuestro país.

Padilla ya nos tiene acostumbrados e incluso todo el kirchnerismo a hacernos creer que el Peronismo enarbola todas las causas y las banderas más heroicas de la historia de nuestro país como si fuesen propias. (Estrategia de marketing que desde el retorno de la Democracia hasta hoy les ha resultado bastante rentable).

Pero, resulta que el Pueblo Argentino ya no compra pescado podrido, resulta que el Pueblo ha comenzado a darse cuenta. El Pueblo no se duerme tranquilo cuando intuye, el Pueblo se alerta cuando la corrupción reina, el Pueblo revisa la historia, evalúa y decide…

Faltan algunos días para el ballotage, atrás quedaron: Del Caño, Stolbizer, RodriguezSaa y Massa.

Más allá de que ellos decidan para dónde inclinar su caudal de votos. Lo que llama realmente la atención luego de que Scioli no se presentase al debate, no se conozcan sus propuestas claramente y sólo hable de continuidad; Es la estrategia adquirida por el peronismo: Ese Perdido por Perdido.

Scioli según ellos representa todo lo bueno: la patria, la familia, los amigos, la seguridad, la honestidad, el trabajo, la dignidad. Danielito es Robin Hood, el “Che” Guevara, Perón, el Papa Francisco, el “Pepe” Mujica, San Martín, Martin Luther King, Gandhi, Nelson Mandela, Arturo Jauretche, Rodolfo Walsh y hasta el sapo Pepe si es necesario convencer a los más chicos. (aunque sólo repite desde los 90 las mismas tres palabras: fe, esperanza y optimismo).

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Mientras que Macri es: el demonio, el privatizador, tiene nacionalidad estadounidense, representa a grandes empresas internacionales que quieren vaciar el país, es mal tipo, no deja propina, le importan un carajo la cultura, la evolución científica y va a eliminar todos los planes sociales. Es un milico, un represor, un Bush, un Hitler. Es menemista, neoliberal, se cola en la fila del cine, tiene mal aliento y en las noches se disfraza del viejo de la bolsa para asustar a los niños.

No seamos giles, el peronismo no da puntada sin hilo. Hoy ninguno de sus dirigentes y líderes está libre de pecado ni tiene buena imagen y por ende no miden e inventan encuestas y manipulan información. (Recordemos como demoraron hasta las 22hs los resultados parciales de las elecciones generales). Pero no alcanza.

Y ahí es dónde, cuando no alcanza, los “compañeros” dejan al descubierto su verdadera esencia: “O gobernamos nosotros o no gobierna nadie”.

Hace ya un tiempo se han encargado de convertir agrupaciones en grupos de choque, de disfrazar: la guerrilla, la intolerancia, los saqueos, las manifestaciones, el choque de pobres contra pobres, la lucha de clases entre clases. Amparados bajo el concepto de Revolución.

Sus sargentos de tropa se encargan de minar las redes sociales y los medios de comunicación a su alcance con mensajes como: “Si la tocan a Cristina que quilombo se va a armar” “Vamos a tomar las calles ganemos o perdamos” “Aunque no ganemos somos la Barbarie” “No los vamos a dejar gobernar”

Asco me da el sr. Padilla cuando intenta decorar de utopía el agitar las aguas militantes de sus lectores cuando en realidad pretende sembrar el miedo, levantar un supuesto, un rumor de que si el triunfo no llega por las buenas, llegará por las malas.

Pero en estos días, al parecer una mente brillante, entre tanto disparate se encontró con un libro de historia y se acordó del famoso “féretro o cajón con la sigla de la UCR” que el dirigente peronista Herminio Iglesias prendiera fuego en el cierre de campaña del 83 y logró que gran parte de la población repudiara el hecho y volcara su voto por Raúl Alfonsín. Al parecer tenía al alcance otro libro de historia y se encontró con la Revolución Francesa, esa época de vino y rosas, de amor libre y pensamiento filosófico.

Ahí nació la idea reemplazar los nombres de todos sus dirigentes por un concepto común a todos los argentinos: el Amor. Y así nació Amor si, Macri no. Un último manotazo de ahogado que intenta lavar la cabeza del pueblo, con un lavarropas automático de 100.000 rpm, dónde el peronismo representa todo lo bueno del universo y Macri es el mismísimo demonio personificado.

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Cuando logramos que la gente se movilice a través de una pasión, de un sentimiento tan profundo como el amor, eliminamos la racionalidad, actuamos por instinto.

Un soldado por ejemplo, no está motivado por su propio bienestar o beneficio, sino que defiende a su patria contra cualquier enemigo y no comprende ni le interesan las razones que movilizan al otro, es sólo un enemigo al que liquidar porque pone en peligro aquello que el soldado ama.

Este juego ambiguo con el “Amor o Macri”, deja implícito hacia dónde todos aquellos que siente Amor deben inclinar su Odio.

Hoy podemos observar en la calle, en las redes sociales y en los medios de comunicación como ese Amor Ciego (gracias a ese gran Lavarropas) inspira a toda esa militancia y sus líderes a sembrar Temor. “Si no reina nuestro Amor, les haremos sentir el Odio”

Uno de los conceptos básicos de cualquier dictadura es hacer reinar el Miedo y con eso especulan ahora. Quieren hacer que muchos de los que pensaban votar por el Cambio (sea negativo o positivo para el país) teman que el país pierda estabilidad, que no se pueda salir a la calle. Y así entonces, conducidos por el miedo, elijan la tranquilidad de continuar viviendo en la República Bananera del Dictador de Costa Pobre.

Históricamente el peronismo cuando no gobierna, utiliza estas agrupaciones para desestabilizar y presionar al gobierno. El gobierno ante la imposibilidad de contención recurre a las fuerzas armadas y el caos se apodera de la Nación. Entonces ahí, de alguna provincia lejana aparece el “Salvador” un peronista hasta entonces de bajo perfil que de la noche a la mañana es su nuevo “Líder” y todos aquellos que no medían, se reciclan y se encolumnan detrás de él.

Los Argentinos tenemos memoria y hace tiempo el miedo nos ha servido para sobrevivir, para aprender, para estudiar nuestra propia historia y evolucionar en la Búsqueda de una República digna y representativa. No temamos expresar nuestra voluntad. Tengamos miedo de hacernos daño entre compatriotas, de la intolerancia. Recordemos las sabias palabras del Gral San Martín: “Mi sable jamás será desenvainado para combatir a mis compatriotas”. Tengamos miedo de quienes pretenden detentar el poder bañado en nuestra propia sangre.

por el Lic. Pablo Fuentes