Catarsistema

” Si el sueño es una traducción de la vigilia, la vida de vigilia es también una traducción al sueño”
René Magritte

Todo está tranquilo, como una bomba a punto de explotar.

La estática en el éter es un catéter hacia el infinito.

Catarsistema 2Lo que se ve es lo que transcurre en un ojo de buey. El mar, nubes caminando, pájaros que lo único que hacen es volar constantemente en círculos, volar constantemente en círculos inmensos.

La transpiración de Uno-yo gotea y cae; ora en el agua, ora en en el cielo y ora para que el vidrio de la claraboya no se rompa y así entre el viento y los pájaros y la sal de las olas y las nubes y genere un caos en el camarote.

Todo discurre, escurre.

Uno-yo se aburre de tanta vista bonita. Se pone de rodillas y cierra la cortina verde con líneas amarillas y se termina el mar, las aves y el horizonte.

Ruidos detrás de la puerta semiabierta. Algo fisgonea. Uno-yo no cree que sea algo amenazante, pero la actitud voyeur lo mantiene en vilo. Se pone en modo visión nocturna y ve que el cielo, el mar, el viento, los pájaros y las nubes lo están espiando calladitos.

Tormenta.

El techo gime bajo el peso de las olas gigantes y emperdernidas. Todos miramos hacia arriba. Los pájaros tienen miedo. Truenos, centellas, Fuego de San Telmo, un solo meteorito. Un rayo cae en el periscopio. Lluvia afuera, un mar adentro mirándome por la hendija, extraña situación. Las nubes confían en que pronto va a escampar, las verdes son las más esperanzadas.

De pronto calma chicha, remanso. Una gota contumaz intenta hacerse notar.

Los intrusos se retiran. Uno-yo se queda solo. La penumbra le da sueño. Despacito, muy lento, caída libre en ausencia de gravedad.

La respiración de Uno-yo late plácidamente.

R.E.M.

Uno-yo tiene un sueño celeste, verde y amarillo. Un segundo antes de que deje de contar con el mundo todo concuerda.