Entrevista a un desconocido: “El padre ausente”

Nota: La entrevista completa fue bastante más larga que la presente, pero la recorté para no extenderla demasiado. Solo al principio hay algunas preguntas superfluas pero solo fue para contextualizar la historia.

Generalmente hago entrevistas a desconocidos; antes las grababa y las subía a mí blog personal, pero esta es la primera vez que trascribo una para esta página. La idea de estas notas es mostrar que cualquiera tiene una gran historia.

A esta chica la conocí este fin de semana en plaza Francia; la encontré sentada en el pasto mientras leí unas fotocopias de la facultad. Me presenté y le ofrecí hacer una entrevista para esta página con la sola condición que contara algo verdadero. Ella acepto sin más problemas. Nos quedamos hablando un buen rato antes de sacar la grabadora. Le aconsejé que diera un nombre falso y no diera demasiados datos puntuales sobre su vida para poder narrar sin autocensurarse, por eso mismo empecé la entrevista de esta forma:

¿Cómo queres llamarte mientras dure la entrevista?

No sé, como quieras, me da lo mismo.

Me gusta el nombre de Clara.

Mejor decime Catalina; ese nombre me gusta más.

Como quieras, Catalina. ¿Queres decirme de dónde sos?

Soy de La Plata, pero vivo desde los siete años en Buenos Aires.

Eras muy joven cuando te viniste ¿Te sentís de allá o de acá?

De cualquier lugar, es casi lo mismo. Todas las ciudades se parecen.

¿Por qué te mudaste?

Misa padres se divorciaron cuando yo tenía siete años. Como mi mamá no tenía departamento propio y estábamos alquilando, apenas se divorció nos mudamos acá.

¿Tu papá también se vino a vivir a Capital?

Él se fue a Corrientes con su familia, antes que nosotras nos mudáramos acá.

Me imagino que lo extrañaste por aquella época.

Lo extrañé, pero aun más lo extrañé porque nunca más supe de él.

¿Nunca más?

Bueno, algo así, lo volví a ver mucho tiempo después, cuando acababa de cumplir los veintidós, hará un año.

¿Cómo fue? ¿Se presentó así nomás?

No, claro que no. Primero se contactó a mi mamá, aunque no sé cómo consiguió el número de ella. Luego mi mamá me contó que él se quería contactar conmigo para juntarse a hablar. Yo la verdad no sabía que responderle. Aún estaba muy enojado con él, nunca dejé de estarlo, pero me moría de curiosidad de verlo.

No creo que haya sido solo curiosidad.

No, obviamente no. Fueron un montón de cosas. Pero el tipo ni siquiera se dignó en llamarme en quince años, imagínate. Seguía enojado con él, obvio, pero quería saber un montón de cosas.

Es comprensible que hayas estado enojada.

Eso no fue nada. Me enojé mucho más luego de conocerlo.

¿Por?

Yo le dije a mi mama que le dijera que sí, que le diera mi teléfono a mi viejo cuando volviera a llamar. Así que cuando volví a llamar, mi mamá le dio mi número de celular para que se contacte conmigo. Luego me llamó y organizamos para vernos en un café. Nos vimos en el Starbucks del Dot, ahí, a unas cuadras de mi trabajo. Yo llegué un poco más tarde, unos quince minutos después. No quería llegar y tener que pasearme en nervios hasta que él llegue. Quería llegar y saber que estaba ahí, esperándome.

¿Se presentó?

Sí, estaba ahí cuando yo entré. Me estaba esperando en unos de los asientos. Llevaba puesta una camisa mal planchada y ya había pedido un café. Tuvimos una charla normal, nada del otro mundo. No hubo abrazo emotivo ni nada por el estilo. Me molestó un poco, eso sí, que me tratara como si nada. Me habló como si yo fuera una compañera del trabajo, así nomás. A mí tampoco me dio para sacar el tema de por qué se había ido, pero esperaba que él sí lo hiciera en algún momento de la charla. No sé qué esperaba de la charla, pero estoy segura que no lo conseguí. Fue raro.

Él debió haber estado más nervioso que vos.

Quizás. Lo peor fue tener que verlo así, como realmente era. Eso sí fue rarísimo. Yo lo imagina distinto, completamente distinto. Cuando lo vi sentado ahí, con la ropa de viejo y con una mirada de perdido, me decepcioné. Esa imagen no la de mi papá. Me defraudé cuando lo vi.

¿Cómo te lo imaginabas?

No sé, distinto. Me lo imaginaba mucho más alto y con más…., no sé, algo más. Para colmo, tenía risa de tonto, eso me desesperó un poco.

No puedo creer que te moleste eso.

Me molestó todo, pero eso fue fuerte. Tampoco sé porque me molesto eso en particular. Me cuesta pensar que ese fue el tipo que me hizo sufrir tanto. Me hubiera gustado no verlo, quedarme con el viejo recuerdo de él. Hubiera sido lo mejor.

Digamos, lo perdonaste que se fuera pero no que volviera.

Tampoco tan así.

¿Lo volviste a ver?

Sí, cada tanto nos hablamos, y además viene seguido a Capital.

Supongo que valió la pena volverlo a ver.

Quizás. No sé qué tiene que sentir uno en estos momentos. Ojalá siempre pudiéramos recordar las personas como nosotros quisiéramos.