5 consejos para que tu tortuga esté contenta y te enteres

No voy a caer en las típicas malcrianzas que todo el mundo le hace a sus tortugas, como pintar los hexágonos de su caparazón con los colores de su equipo de fútbol, o con cortarle las hojas de lechuga y agregarle zanahoria y huevo (que de paso les cuento que parece que no es sano para los quelonios; no, el huevo no sé, me refiero a prepararles una ensalada y darles una vida fácil y servida).

Es difícil encontrar maneras de saber si nuestra tortuga nos quiere. Son muy mimosas pero se demoran en demostrarlo. Por eso propongo acá 5 consejos para hacer que nuestra tortuga esté contenta, y sepas que lo está.

 

1- Por Resultado.
Cuando quieras ver contenta a una tortuga, agarrala con las dos manos y lanzala fuertemente hacia arriba. Al caer atajala con una sábana estirada para no lastimarla con las manos, luego volvela a agarrar y lanzala lo más fuerte que puedas hacia arriba, y volvela a atajar con la sábana, así hacé ocho, nueve veces. Luego la volvés a poner en su sitio y hacé como que te vas, pero escondete y mirala. Nunca vas a ver a una tortuga tan contenta al creer que ya te fuiste.

 

 

2- Con una sorpresa.
Si tu tortuga es macho, le buscás una tortuga hembra y metés a ambos en una caja de cartón por dos meses. Si pudiese movería la cola y te lamería la mano. Va a estar feliz. Si tu tortuga es hembra buscá una tortuga vieja con el caparazón roto y metelas en una caja. Luego, cada mañana asómate a la caja y decí: “¿Dónde está la tortuga más linda de todas?”, y tu tortuga no va a querer irse jamás del cubículo de cartón.

 

 

3- Rememorá la convivencia salvaje.
Cuando puedas subí la caja de la tortuga al auto y andate hasta la plaza más cercana al sector donde están los cuida-perros. Bajá la caja, sacá la tortuga y haciendo que te vas decile “chaaaaauuu…” para volver antes de que lleguen los perros y meterla nuevamente en la caja. Tené la certeza de que la tortuga estará eufórica dentro de la caja. Es muy importante volver antes de que los perros logren acercarse hasta los diez metros de la tortuga porque a menos distancia la carrera la ganan los perros y ahí sí, el chiste salió mal y todo será lamentos y reproches.

 

4- Alimentá su vanidad.
Poné un muñeco muy realista de un conejo y dejalo a su lado. Al final del día, cuando tu tortuga la haya superado por ocho, diez centímetros, se va a agrandar como pan en el agua.

 

 

 

 

 

 

5- Hacele ropitas.
Preparale un impermeable chiquitito de lona a medida con botitas también de lona y cuando llueva ponéselo. A la hora sacáselo y vas a verla irse derecho a sumergirse a los charcos extasiada de haberse liberado de las prendas.

 

 

 

 

Si tenés una tortuga y no sabés bien cómo cuidarla, acá ya te enseñamos 5 puntos para hacerla feliz. ¡Qué se diviertan!