Las mujeres prefieren los chicos malos

Frases como “me gustan los chicos malos” o “portémonos mal” son tan desafortunadas como las mujeres que cumplen finalmente estas fantasías. Las mismas mujeres aseguran en general que es mucho más atractivo un chico malo que uno bueno. En cambio a los hombres sí les puede agradar una chica buena, incluso más que una mala. Y el gran problema de esto son las definiciones que tenemos para “bueno” y “malo” los hombres y las mujeres.

Una mujer ve al hombre desde un lugar de control, y lo hace porque nace potencialmente madre. La madre ve salir de su cuerpo una persona que dependerá de ella hasta que se vaya de su lado y que quedará vinculado a ella para siempre. Luego las niñas ven a sus madres intentando controlar toda una familia, para bien o para mal, y ven a sus hermanos varones andar sin control por la vida, con una madre detrás persiguiéndolos para controlarlos, llamándolos a diario y recordándoles que se abriguen o que anden con cuidado. Han visto muchas veces a las madres divertirse con los más pícaros que incluso tienen premios y preferencias que sólo se explican “porque son chiquitos, no entienden”. Pero sí entienden, y sus compañeritos también entienden, y desde esas cortísimas edades se preguntan por qué las mujeres prefieren a los chicos malos.

Lo cierto es que para una mujer, un tipo malo es un “chico” malo. Un pícaro divertido, más o menos inofensivo, que hace lo que quiere disfrutando de la libertad que le roba al control de la supuesta madre que en este caso es la presión que la misma mujer tiene de su madre. Todo parece muy atractivo hasta el primer cachetazo de una mano grande como la tabla de picar salamines, o con la travesura del “niño” acostándose con sus amigas, compañeras o cuñadas a cada distracción.

Pero vamos a darle un sentido comprensible a este problema, porque tiene más sentido del que parece (por algo sucede). Si vamos al opuesto, para las mujeres salir con un chico “bueno” es peor que estar solas. Estando solas las mujeres pueden fantasear con la aparición de alguien de la nada, con una buena historia posible aunque esta nunca pase. Pero estando con el chico bueno a su lado la mujer proyecta décadas de un hombre previsible que le da la seguridad que odia, que le permite el control que ella detesta de ella misma, y que le da la estabilidad absoluta que exigen todos sus miedos garantizándole que estos estarán hasta el fin de sus días, aunque sin sobresaltos. Es casi una condena, un maleficio de alguien que las odia, porque la mujer entiende por “bueno” al tipo controlable, al que hace las cosas bien y la pone a ella antes que a sus cosas. Dicho así pareciera ser la fórmula del hombre perfecto, pero es una trampa conceptual. Un tipo controlable es un tipo que cedió su carácter ante ella y a bajo costo. Un tipo que siempre hace las cosas bien es un tipo que no hace lo que siente, es imposible coincidir siempre en que la norma de la mujer sea lo correcto para los dos. El tipo que tiene las características anteriores y que la pone a ella antes que nada es un tipo que no existe como hombre, en ningún momento él ocupa un lugar como él mismo en ninguna ocasión. Un tipo bueno según la mujer es un tipo “controlable” y no debe haber nada más aburrido que un tipo así.

El “chico malo” que desea la mujer sería probablemente alguien que hace cosas diferentes al resto, alguien que siente y piensa por sí mismo, que tiene el carácter para decir sí y no cuando le parece y que no es complaciente, que lleva a la mujer a hacer cosas que ella no se animaría, alguien seguro de sí mismo y de lo que quiere, y que sabe disfrutar de las cosas. Nada más lejos de un “chico malo”. Sin embargo las mujeres ven estas cosas en narcisistas misóginos que las tratan mal, que las engañan, que las usan y la mayoría comprende al final que no estaba tan bueno salir con esos tipos “malos” (aunque a veces el morbo de la experiencia deja un saldo sorpresivamente positivo en el balance).

Mucho tiene que ver Hollywood con esto, porque nuestro inconsciente sí sabe quién es malo y quién es bueno, lo sabe por los gestos y las expresiones y actitudes inconscientes de las personas, sin embargo en el cine nosotros vemos a un actor bueno, que tiene gestos y actitudes buenas, haciendo el rol de asesino, y vemos a un padre de familia interpretado por uno que en la vida es un abusador. El inconsciente entiende que el sádico o el psicópata puede ser también bueno, o que los malos generalmente son atractivos. Parece que el lado oscuro de Disney donde siempre las historias se cuentan desde las brujas y sus planes continúa en las películas para grandes donde los malos siempre están fuertes y son misteriosos. Probablemente ya se haya instalado en la cultura que la adrenalina de sentirse atraído por lo que no me conviene está bueno.

Pero pienso que seguramente la mujer en su camino hacia la madurez deba pasar por estos estereotipos masculinos, mejores o peores, como a los hombres nos toca también cruzar por experiencias negativas para aprender qué cosas sí valen la pena y qué cosas no. La mejor definición sobre este tema se la leí hace mucho a la famosa Ilsa Plum cuando dijo que “a las chicas no nos gustan los tipos malos, a las chicas nos gustan los tipos buenos que se portan mal”.

Ella sabrá por qué lo dice.