Jet-Lag

smokeMierda, cuatro horas dando vueltas en una cama de hotel a 19.000 km de casa, todos los sentidos agudizados solo para la nula utilidad de mantenerme despierto. El enojo y la vigilia me hacen comprender que el jet-lag no es lo que los estudios científicos dicen, no es ningún desarreglo del reloj biológico ni cambios en la generación de melatonina, es el universo pasándote factura por no estar en el lugar donde deberías… Que todas las barajadas, combinaciones, acciones y reacciones de tu persona están demasiado lejos de donde el destino las tenía preparadas, los sistemas como siempre se adaptan y reordenan, pero a cada acción el universo le corresponde con una reacción opuesta… y te lo hace saber con falta de sueño, cansancio e irritabilidad; un justo precio que los seres humanos tenemos que pagar por haber evolucionado más de la cuenta, más allá de lo que la naturaleza había pensado para nosotros. La evolución sí nos programó, y hasta nos alentó, para movilizarnos, movernos, migrar… pero jamás a estas velocidades. Es como un peón de ajedrez que puede mover un casillero, dos, de pronto aparece en otro tablero… y de damas.

Salgo afuera a fumar, alguien me dice algo que no entiendo, puede ser un “buenas noches” en el idioma local, pero quizás en algún otro idioma tan lejano como el mío en otra dirección me esté diciendo “hermano, a mí también el universo me está pasando factura”. Apago el cigarrillo y me digo “a ver si te dejás de pensar boludeces y te dormís de una puta vez”.