Ya no hay hombres

¿Sabés lo qua pasa, Marcos…? Ya no hay hombres”, me dijo Mechi, mi amiga, y volvió su cara a los dos tés que preparaba. Aunque pasaron charlas, encuentros, reuniones, meses y años de aquella tarde nunca me saqué de la cabeza su sentencia y una tarde hablando con un amigo le cuento el drama de Mechi. “¡Seguro, Marcos! — me dijo Carlos—  Si yo fuese soltero, estaría en casa viendo tele”.

Claro, Carlos me decía eso porque él se sabe hombre, pero no todos los hombres tienen tan clara esta deducción de mi amiga y que comparten millones de mujeres en todo el mundo.

Las veces que me acerqué a algunas mujeres con la pregunta sobre qué les falta a los “varones” disponibles para que sean hombres me responden siempre con casos, jamás con características netas y concretas. Entonces tenemos los cuentos de los tipos que invitan a una mujer por Whatsapp, o que cancelan una salida por este medio y sin mayores preámbulos, están los tipos que no tienen modales, o los tienen exageradamente demostrando una madre que impone sus formas a patadas en el culo, o están los tipos que “histeriquean” a las minas con que sí, con que no… Están los miedosos, los tímidos que nunca definen nada, están los aniñados que proponen una vida de domingos de torneos de Play y jueguitos… “Marcos, te digo que ya no hay hombres”.

Pero sí, sí hay hombres. Y como ha pasado siempre en la historia del mundo, los hombres hacen lo que las mujeres quieren, juegan el juego. Antes los hombres invitaban a las mujeres a comer o al cine o a algún programa diez, quince veces, porque era la única manera en que el tipo pudiese tener sexo sin caer en las engalanadas meretrices que tenían entre sus piernas el lustre de lo más destacado de la sociedad. Hoy hay mujeres que tuvieron relaciones con muchos hombres pero que jamás tuvieron una invitación a comer afuera o al cine. ¿No hay hombres?

Sí, sí hay hombres. Hay hombres que invitan a una mujer por mensajito de texto y mujeres, muchas mujeres que les responden que sí, y le sugieren un horario el cual el tipo acepta. Hay tipos que cancelan una salida por mensaje de texto y amigos de este que usan el mismo método porque les resulta más simple… y porque ellas lo aceptan. Hay hombres que sólo salen a un boliche para buscar mujeres, y las encuentran a patadas, y por lo cual no gastan en una comida o una película. Hay hombres que “histeriquean” con que sí, con que no, y mujeres, muchas mujeres, que están mirándolos a ver si se deciden.

Antes el hombre que salía con muchas mujeres era un tipo que sabía tratar a una mujer, y eso despertaba la admiración de sus amigos. Hoy no hace falta saber tratar a una mujer para salir con ellas, con muchas de ellas. Entonces no se trata de si no hay hombres, se trata de si las mujeres no están teniendo a los hombres que se merecen.

También se puede decir que faltan mujeres, pero no voy a decirlo yo, no al menos en esta nota. La mujer puede actuar como quiera, hacer lo que quiera, vestir como quiera y estar con quién quiera. Sólo para aquellas que en algún momento sienten con melancolía la falta de hombres (no de sexo, no de alguien), yo les digo que es mutuo. Faltan personas distintas que rompan el molde. Pero hay, hay hombres. Pocos, tal vez. Probablemente haya uno de ellos por cada mujer que de verdad haga algo para que existan, para que siga habiendo hombres.