¿Qué es “ser peronista”?

El otro día me llama mi amigo Marcos Valencia para darme su opinión respecto a mi última nota, donde hablaba de las elecciones y los peronistas. Entonces fue directamente al hueso y me dijo “te voy a hacer la misma pregunta que le hago a mis amigos peronistas como vos y nunca saben responderme… ¿qué es ser peronista?, ¿cuál es la ideología? ¿porque suelen ser de derecha o izquierda y aún así llamarse peronistas?”. Esbocé una respuesta y me cortó en seco… “mejor respondeme en una nota”… y acá estoy.

Hay miles de libros que hablan sobre el peronismo, su doctrina, su historia, sus bases y constitución, sería fácil compilar una serie de textos, pegarlos y opinar sobre ello, pero no es la idea. Quiero dar mi opinión personal sobre el peronismo, por varias razones, para luego desmenuzar y explicar la amplitud del movimiento. Además quiero ser breve, directo y puntual, para no aburrirlos (y porque no da este formato de comunicación como para publicar una tesis). Aclaro que todos estos son conceptos y apreciaciones personales.

¿Porque soy peronista?

Ideológicamente soy peronista porque comparto sus bases fundacionales, los pilares sobre los que se constituye todo el movimiento, los cuales son tres: justicia social, independencia económica y soberanía política.

La justicia social representa la búsqueda de la igualdad entre Argentinos, la defensa de las minorías, la lucha por los derechos y las obligaciones de un pueblo sano y equilibrado. Políticas orientadas al equilibrio justo, a la ayuda hacia los más necesitados y el acompañamiento en el crecimiento de todos. Todo esto fuera de la típica “lucha de clases” propuesta por el socialismo, sino a través de un Estado presente.

La independencia económica nació como concepto contra la posible opresión capitalista, tan marcada en otros países de sudamérica. Pero va más allá de eso. La independencia económica busca la autonomía como nación para el normal desarrollo, invirtiendo en la industria nacional para satisfacer las propias necesidades del pueblo, dándole valor agregado a las materias primas para exportar los excedentes, generando trabajo genuino, autóctono, produciendo en el país, para el país y con ánimos de vender al mundo, fraternizándonos entre Argentinos para producir y consumir productos nacionales. Busca estatizar los servicios básicos, las necesidades primordiales, para no depender de otros países. El país no necesita aliados extranjeros, ni “vender patria” para crecer, como así tampoco necesita productos de afuera para el desenvolvimiento normal del ciudadano, eso fomenta el Peronismo.

La soberanía política está ligada al concepto anterior y significa que nuestro propio Estado puede generar las políticas propias necesarias para el desarrollo y el crecimiento sin depender de influencias ajenas al país. Es un concepto totalmente ligado a la libertad e independencia.

En estos tres pilares percibo la libertad, la igualdad y la fraternidad, derechos tan superadores y maravillosos del hombre.

¿Porqué se puede ser de derecha o izquierda y aún así decirse “peronista”?

Tengo un concepto sobre la gente bastante particular, divido a todos en dos grupos: la gente que hace cosas, la cuál suele equivocarse por el simple hecho de hacer, pero que es la que genera los cambios, la que avanza, la que crece y marca y por otro lado la gente que no hace, pero se vive quejando, poniendo “palos en la rueda” y criticando al operativo, quizás que este segundo grupo podría hacer las cosas mejor, ya que ha tenido tiempo de instruirse, pero prefieren la comodidad, la seguridad y la timidez de la no acción y la facilidad de la crítica. Lógicamente la política no está exenta de este concepto. Perón y el peronismo han cometido cientos de miles de errores, pero es lógico que el que hace se equivoque, más allá de que somos solo gente, con todos nuestros errores encima.

El Peronismo es un “movimiento” y como todo movimiento va sufriendo transformaciones, no se puede establecer una política estática y hacerla perdurar por los años, porque el mundo va cambiando, la gente va cambiando, las economías van cambiando y lo que no se adapta, muere.

El movimiento nace como una corriente de derecha, nacional y conservadora, sin las características de las dictaduras de derecha, lucha por los derechos de la mujer, de las minorías oprimidas, contra la esclavización laboral y por los tres pilares que vimos. Luego entra la iglesia y cobra un valor relevante, que termina deviniendo en una influencia peligrosa. Se produjeron grandes cambios, como nunca antes había tenido el país, crecimos enormemente, pero esto generó grandes errores también.

Pasa todo lo que la historia cuenta y Perón termina exiliado 18 años (primero en Sudamérica y finalmente en España). El mundo cambió, las corrientes de izquierda revolucionaria ingresaron en la genética de todos los jóvenes de la época, impulsadas desde Cuba y Rusia hacia el mundo.

Los viejos peronistas ortodoxos y de derecha se abroquelan en la rama sindical del movimiento. Perón entiende que sin una fuerza joven que lo apoye no puede volver al país, los jóvenes entienden que ni el Comunismo, ni el Socialismo iban a poder germinar y que el Peronismo era la única vía para tomar el poder. Con todas sus tramas, ambiciones personales y diferencias, ambas partes se unen. Vuelve Perón a la Argentina.

El partido incluía los viejos de derecha y los jóvenes de izquierda… dinamita pura a punto de estallar. Y estalló… ¡y cómo estalló! El poder ciega.

La historia demuestra que puedo ser de derecha o izquierda y aún así ser Peronista, pero hay otra realidad más, y es la conveniencia. Yo opino que cualquier Argentino que tenga apetencias de ser político entiende o presume que el Peronismo es la única vía para liderar, tal como lo presumieron los jóvenes de izquierda de los setenta y se encargó el mismo Perón de inculcar.

Si es de extrema izquierda y milita en un partido socialista, sabe que sus ideas van a quedar siempre a medio camino, y que jamás va a poder generar aquellos cambios que pretende o ambiciona, si es de extrema derecha, sabe que está fuera de sintonía con el sentir nacional y mundial, así que usan al partido para sentirse parte y pertenecer, esto está ligado a intereses personales, conveniencias y falacias.

Siempre digo que todos los Argentinos somos Peronistas, porque para mí es el partido del pueblo, es la traducción política de lo que los Argentinos somos, está en nuestra genética, la argentinidad al palo, hay que sincerarse muchachos… le pese a quién le pese, con todos nuestros defectos y virtudes, con todo lo lindo y lo feo de ser Argentino, avanzando a los golpes, con errores y caídas, pero avanzando sin cesar, defendiendo lo nuestro, por lo nuestro y para lo nuestro y al que no le guste, que se vaya a vivir a otro país, es libre de hacerlo. Acá somos así… y a mí me encanta.

¡Viva Perón!

Dedicado a mi gran amigo Marcos Valencia.