Una carta para Cortázar

 

 

Ojalá lo hubieras pensado mejor. Ahora, luego de vertodo lo que desencadenaste, tenes que admitir que te equivocaste. Y sí, quizás ahora es demasiado tarde. Pero es tu culpa, Julio, y merecemos un perdón.

¿Realmente crees que podemos vivir así?

Yo quería volver a mi casa y leer un libro en la tranquilidad de mi cuarto. Relajarme con algún cuento, y dejar que la angustia sea solamente para la vida cotidiana. Ahora, gracias a vos, leer se ha trasformado en un deporte de riesgo: tengo pavor de ser apuñalado por la espalda.

A lo mejor, esto te puede dar gracia, pero es más serio de lo que parece. Nos diste el vértigo de lo cotidiano. Y no podemos vivir pensando que cualquier cosa es emocionante; nos es saludable subirse al subte y esperar que ayer o mañana sean la siguientes estaciones.

No se puede vivir así. Nos metiste en un ring del cual ya no podemos salir; nos encontramos peleando todos los días con una realidad inexistente. Porque ahora resulta que lo imaginable puede ser verdad, siempre que Charlie Parker esté sonando de fondo.

Espero que me estés tomando en serio. Apaga el cigarrillo y escúchame, que ya estoy bastante cabreado. O, si queres, prendé uno para mí, que tampoco me sale muy bien fingir enojo con vos.

¿Qué nos has hecho, Julio?

Creíamos que la fantasía era solo un estadio de la infancia y nos sentíamos felices al pensar que, ya crecidos, todo había quedado atrás. Tuviste que llegar vos, con tus casi dos metros de altura, para hacernos ver que solo hace falta una Maga para que la vida vuelva a tener magia. Y de ahí en más, no hubo retorno. De ahí en más, vemos a las personas que se preocupan de la realidad como si fueran comerciantes de arena en el desierto.

Yo sé que a vos no te importa lo que estoy diciendo. Estoy seguro de que me debes estar mirando con tus ojos de borrego, asombrado de lo que estoy mencionando, como si no pudieras entender lo difícil que es vivir después de vos. Convivimos con personas que suman para averiguar cuánto quieren a una persona. Te juro, tal cual te lo estoy diciendo: son personar que tocan jazz sin el saxo.

¿Qué nos has hecho, Julio? Quizás, aunque vos no lo sepas, nos evitaste una vida gris y monótona. Debe ser muy feo no ser un Cronopio.