La Habitación 11

Un amigo mío pasaba con la moto por aeroparque en el momento en que se vio el famoso OVNI sobre aquel predio hace muchos años atrás. Para no ser una persona inclinada a lo sobrenatural o a lo fantasioso, su excitación y asombro días después del avistaje (de él y de muchos testigos que también surcaban la av. Costanera en ese momento y hablaban por los medios) era destacable. Al principio creí que él había visto realmente un OVNI porque los testigos hablaban por todos los medios, pero con el tiempo volví a pensar en que probablemente era un artefacto militar americano, que siempre fue la mejor teoría contra el tema OVNI.

Luego conocí varios casos más sin embargo creer o no está en cada uno y ello no va a cambiarnos en nada la vida. Para mí el tema OVNI y el de los fantasmas y lo paranormal siempre me pareció la misma cosa. De hecho, Ana Catalina de Hemmerich, vidente estigmatizada alemana, habla en muchas ocasiones de los “seres planetarios”, y sus visiones son tan creíbles como que gracias a una de ellas se encontró en Éfeso la casa de la Virgen María, revelada por la vidente muchos años antes de que allí excavasen ruina alguna.

De entre el amplísimo espectro de casos, la mayoría dudosos, hay algunos que honestamente parecieran indiscutiblemente verídicos. Más si a alguno le pasó algo raro en la vida o a algún pariente cercano o a algún amigo. Lo cierto es que los casos más impactantes no son los más terroríficos sino los más simples y comunes, los más verosímiles, pero que no tienen grietas en su relato. En EL MENDOLOTUDO conté cinco anécdotas relatadas a mí por sus protagonistas, cuatro historias contadas por un sacerdote de una seriedad indiscutible, y otra por una persona muy cercana a mí el cual doy fe que no es fantasiosa ni (curiosamente a pesar de su anécdota) muy espiritual tampoco.

El 14 de mayo de este año la cadete de policía María Florencia Ledesma, que hacía guardia en la Mesa de Vigilancia del Pabellón de Mujeres en el subsuelo de la escuela de cadetes Miguel Ángel Pirker de Villa Lugano, llamó al oficial de Servicio Goycochea porque escuchaba ruidos extraños en la habitación 11. Goycochea bajó y revisó la habitación sin encontrar nada extraño, por lo que le ordenó a la cadete que hiciera guardia en el pasillo pero sin entrar en ninguna de las habitaciones, y volvió a subir. Más tarde volvió a recibir un llamado de la cadete Ledesma, pero esta vez cuando bajó encontró a la joven cadete muy nerviosa y con arañazos en la cara, en el brazo y en el pecho.

La cadete le contó que volvió a escuchar ruidos en la habitación 11, pero que al acercarse lentamente y estando cerca de la puerta, sintió que una sombra se le abalanzó encima. Al sentir el ardor, corrió hacia el baño que tiene luz artificial y encontró los rasguños en su cuerpo.

Cadete de policía María Florencia Ledesma

Luego de la denuncia la sometieron a un exámen psiquiátrico y otro psicológico, y también estudiaron sus heridas de las que los médicos indicaron que no eran autoinfligidas, ni hechas por un hombre ni un animal. Finalmente le hicieron un segundo examen psiquiátrico y la expulsaron de la escuela de cadetes.

Después de este caso, no tanto por el fantasma sino por la expulsión aparecieron los rumores dentro de la escuela en donde decían que si los que hubiesen visto cosas raras en la escuela deberían ser expulsados, varios comisarios y superiores de alto rango pasarían a retiro porque la escuela de cadetes Miguel Angel Pirker tiene varias historias paranormales en su haber.

Algún periódico cuenta las historias de un “abanderado decapitado” que se aparece todos los 20 de junio en el salón de actos, o de un pasante que murió a causa de un accidente con una pistola, aunque es difícil dar crédito a ellos cuando el oficial de Servicio Goycochea no advirtió en ningún momento a la cadete: “guarda que en la habitación 11 se aparece la Sombra Arañadora”, por poner un ejemplo. Lo que realmente da más crédito a la historia es el proceso de revisión del caso que sufrió: un estudio psiquiátrico, otro psicológico y un estudio físico que da resultados para ella normales pero inexplicables, y luego un segundo análisis psiquiátrico que no explica nada, y la expulsión final de la cadete en lugar de su posible tratamiento.

Hace un tiempo que creo en los OVNIs, aunque no tanto por constatación como por convicción ya que me parece más normal y lógica su existencia a que no exista vida extraterrestre. Lamentablemente la infalible Ana Catalina de Emmerich cuando habla de los seres planetarios… dice que no son buenos.