Cognac y Teoría del Caos

En los 60s el meteorólogo norteamericano Edwar Lorenz presenta un paper bajo el aburrido título de “Flujo determinista no-periódico”, hoy es conocido como el origen de La Teoría del Caos. Dicha teoría tiene como resumen popular un dicho que dice “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”….después de escuchar una historia hace unas semanas y hacer un poco de investigación también estoy en condiciones de decir “el paladar de una persona puede salvarle la vida a otra en el otro lado del mundo”.

A mi criterio, el estadista, historiador, escritor, militar, orador, pintor y primer ministro británico Winston Churchill siempre me pareció uno de los personajes más importantes de la historia … y un capo entre los capos. Su capacidad de mando mantuvo a Inglaterra unida con los nazis golpeándoles la puerta, su pluma es de una prosa impecable, con la que ganó un Nobel, donde siempre destacó el poder de los individuos para cambiar la historia, su malhumor también es famoso. Pero lo que no es tan conocido es que el estadista británico también tenía un paladar muy exigente en lo que respecta a sus cigarros y bebidas.

El gusto de Winston por los cigarros cubanos es bien conocido, personalmente cuando estuve en la Habana me hice de un Partagas Churchill, cigarro especialmente diseñado para él, solo por admiración a ese viejo cascarrabias que hizo una raya en la arena mientras en nazismo infectaba Europa.

La que no es tan conocida es su afección por el brandy o cognac …particularmente el armenio. En una entrevista le preguntaron a Churchill sobre su energía poco usual para una persona de su edad a lo que contestó: “Nunca llegues tarde a cena, fuma cigarros cubanos y bebe cognac armenio”.

El pequeño país asiático tiene una antigua historia ligada al cognac/brandy, que se remonta al siglo XIX, para luego pasar a ser el proveedor de brandy de la ex Unión Sovietica durante el siglo XX, desarrollaron una industria muy importante alrededor de esta bebida que se extiende hasta hoy en día. El cognac favorito de Winston era el Ararat Dvin de 50 °, que según se dice lo probó por primera vez en las reuniones con el estratega y tirano soviético Iósif Vissariónovich Stalin, mejor conocido como Stalin a secas.

Como no se puede derrotar a las Wehrmacht nazis con la garganta seca Churchill exigió dentro de las negociaciones un cierto número de cajas anuales de Ararat Dvin a su par soviético.

La guerra avanzó, vinieron el desembarco de Normandía, la carnicería de Stalingrado, la liberación de París, el Ejército Rojo entrando en Berlín, la liberación de los campos de concentración, el suicidio de Hittler. La guerra terminó, el gusto del primer ministro británico por el brandy continuó.

Se dice que algunos años después de Yalta Churchill se comunicó con Stalin para decirle que la última partida de Cognac no era igual y que no le gustaba, que mandara otra, lo que fue hecho inmediatamente (y seguro también rodaron un par de cabezas), la segunda partida también fue rechazada.

Stalin se comunicó con sus camaradas armenios para averiguar sobre el cambio súbito en el Ararat Dvin y que serían ejecutados en caso de no encontrar una solución. Seguramente con un nudo en la garganta y con sudor frío alguien le tuvo que decir al georgiano que la persona encargada de hacer los cortes del cognac había entrado en las purgas y se encontraba en algún páramo siberiano, esperando una muerte más que cierta como todos los que fueron a los “campos de trabajo” stalinistas. Stalin mandó a encontrarlo y llevarlo de nuevo a Armenia, cosa que sucedió….seguramente varios fusilamientos de por medio.

El paladar y la tozudez de Winston salvaron la vida de ese personaje enviado a Siberia para solo ser una estadística más entre los millones que murieron.

“Never be late for dinner, smoke Havana cigars, drink Armenian cognac” – Winston Churchill