Si existe la justicia en el mundo

Si existe justicia en el mundo, hoy a la noche Manny Pacquiao moverá su cabeza un poco hacia la izquierda y se impulsará con los dedos de su pie derecho para darle mayor impulso a un gancho directo sobre la mandíbula de un oponente de mayor tamaño. Si existe justicia en el mundo, sus ojos se cegarán mientras los flashes toman el instante que el deportista más rico del mundo cae el piso del MGM Grand Garden Arena. Si existe justicia en el mundo Manny Pacquiao sentirá que pasan minutos entre los diez segundos que el réferi levanta su dedo por primera vez y cuando mueva sus dos manos al mismo tiempo indicando el knockout. Si existe justicia en el mundo ese boxeador que alguna vez fue un niño que comía una sola vez por día y peleaba por centavos, ese joven que no daba el peso y se ponía piedras en los bolsillos para poder pelear, ese héroe filipino que recibe colas de pobres compatriotas y los escucha como si fuera con rey justo, les paga sus impuestos y les construye hospitales, ese Emmanuel Dapidran Pacquiao, ese temible boxeador, hará algo imposible y vencerá al mejor de todos, al imbatible, el mejor boxeador libra por libra de la historia, al invicto Floyd Mayweather. Porque a veces la justicia no es que gane el mejor, sino que gane quien tiene que ganar.