Las dos veces que fui víctima de una estafa

Uno siempre puede ser víctima de algún tipo de estafa, no importa que tan groso uno se crea…ese segundo en el que uno se da cuenta que lo han estafado es el sentimiento de pelotudo mayúsculo más grande que existe. No, no me refiero a un nabo que le da dinero a alguien que le promete el 20% mensual importando electrónica…que esos se jodan…no hay nada más pesado que un perejil que se creen Gordon Gekko y te habla de sus negocios en un café…por lo que esos no son victimas, sino el universo equilibrándose. A mi me preocupan las estafas serias, personalmente he sido victima de hechos delictivos de este tipo…las dos veces que me he sentido estafado fueron duras, una cuando era chico la otra hace unos meses.

Hace unos meses: Fui al kisoco y me compré un alfajor Suchard, icono máximo de los alfajores de los noventa. Por fin alguien entró en razón y fabricó este producto que evitaría mi excesivamente caro plan inicial, inventar una máquina del tiempo volver al año 1995 y comprar una docena. Tengo que confesar que estaba particularmente contento con la idea de desayunar un alfajor Suchard…por fin…pero ya al tacto me di cuenta que la cosa venía mal, el tipo de papel era completamente distinto, la textura del Suchard original era muy sui generis, solo el tacto de ese papel me habría traido miles de recuerdos…pero no fue así, era un papel igual al resto …ese maldito papel de bióxido de titanio que ha conquistado todo el mercado de golosinas, incluidas la Tita y la Rodesia…cosa por la que los ejecutivos de Terrabusi deberían ser enjuiciados de forma sumarísima y fusilados…pero bueno…volviendo al alfajor…era un detalle menor…mi persona podía soportar el cambio de envoltura en pos de probar de nuevo el mejor alfajor de todos los tiempos….lo abrí, lo mordí…me quede viendo la nada…me habían estafado…creo que hasta se me dilataron las pupilas… y dije en voz alta “esto es un Milka disfrazado de Suchard”… ODIO PURO…la pena del cabrón que hizo este sacrilegio como mínimo debería ser amanecer con una cabeza de caballo cortada en su cama…como mínimo…la pena no es mayor solo por un solo detalle, la tengo reservada para otra persona… la pena máxima…mi venganza máxima está reservada para el creador de la estafa más grande del mundo…La fábrica de los Pitufos.

Cuando era chico fue el apogeo de los pitufos, al principio estaban las historietas y luego salieron los dibujitos animados. Mi entusiasmo por estos bichos azules empezó justamente con la historieta, antes que se hicieran muy populares, en ese momento los muñequitos de goma de los pitufos solo se podían conseguir cuando uno iba de vacaciones a Chile, por lo que eran un bien escaso y muy preciado, la calidad era extrema, eran unos pitufos importados que al día de hoy deben estar enteros en algún placar o enterrados en el fondo de lo que era mi casa (vaya a saber porque mi perra enterraba pitufos). Un tiempo después salió el dibujito animado, a pesar que la serie televisada era considerablemente más ñoña que la historieta, en ese momento la popularidad explotó y de la noche a la mañana se podía acceder a todo tipo de productos de los pitufos, remeras, cartucheras, lápices, gomas pero lo que yo quería eran los muñequitos, que me habrán comprado un par….hasta ese día fatídico que la vi en la tele…esa maldita publicidad de “La Fábrica de los Pitufos”.

La “Fábrica de los Pitufos” era un kit para fabricar pitufos, lo que veía en la publicidad era perfecto, un sistema para hacer una cantidad ilimitada de pitufos, los niños sonreían en la tele rodeados por pitufos de una calidad similar a los del país trasandino. Juro que imagine que iba a fabricar tantos que hasta iba a vender algunos, no solo podrían tener cientos de pitufos sino que podría hacer hasta un negocio vendiendo gnomos azules a mis vecinos….el plan era perfecto….como piensan todos los estafados…para el día del niño me llega la tan ansiada fábrica. Eran unos moldes de plástico con el negativo de un pitufo, unas pinturas, una plaqueta con accesorios para ponerle a las creaciones y una masilla de secado sin horno.

Al instante ya estaba armando mi primer pitufo….El Doctor Frankenstein no se debe haber arrepentido tanto de su creación como yo lo hice, pedía a gritos que lo mataran, era deforme, feo y sin ningún tipo de definición, pero nada me sacaría el entusiasmo…me dije “la pintura lo mejorará” …IBM en el 78 diciendo que las computadoras personales no tenían futuro no estaba tan equivocado como yo…lo pintura no solo NO lo mejoró sino que lo empeoró, era lo mismo que contagiar con lepra al pitufo, era una pintura que no se adhería a nada, se le salía a pedazos….mi primer pitufo fue un rotundo fracaso….pero no me rendiría fácilmente.

Probé otras técnicas, probé secándolos más tiempo, probé dejando los pitufos dentro del molde un día enero y talco en el borde del molde…¿saben lo que es para un chico de 6 años tener que esperar un día para sacar el pitufo del molde? Una ETERNIDAD…bueno…YO lo hice…abrí el molde…para que el pitufo se deshiciera en mis manos…ahí tuve un shock de madurez momentánea…miré la nada y dije esto es una estafa.

La fábrica de los Pitufos, la MAYOR ESTAFA que ha existido, Bernard Madoff es un poroto al lado del hijo del remil putas de Plastirama que ideo esta basura….ya voy a averiguar quien sos…que seas viejo no me importa…me voy a vengar… vas a tener que hacer un pitufo con las fábrica de los pitufos con una 9mm en la cabeza…si no sale como el de la propaganda…el primero de mis pitufos no va a quedar tan mal como vos…hijo de puta.